Romance sonámbulo, Federico García Lorca

Romancero gitano es una serie de dieciocho romances que Federico García Lorca publicó en 1928, cuando tenía treinta años, incluyendo en él poemas que había compuesto desde cuatro años antes. Es considerado el mejor poemario del autor y uno de los libros más notables de la poesía española del siglo XX. Se editó siete veces en vida de Lorca y los recitadores de todo el mundo de habla hispana dieron celebridad internacional a las composiciones que integran la obra y a su creador.

Los títulos de las piezas son las puertas de entrada al subyugante escenario de la gitanería. Ellos son:

1. Romance de la luna, luna
2. Preciosa y el aire
3. Reyerta
4. Romance sonámbulo
5. La monja gitana
6. La casada infiel
7. Romance de la pena negra
8. San Miguel
9. San Rafael
10. San Gabriel
11. Prendimiento de Antoñito el Camborio en el camino de Sevilla
12. Muerte de Antoñito el Camborio
13. Muerto de amor
14. Romance del emplazado
15. Romance de la Guardia Civil española
Tres romances históricos:
16. Martirio de Santa Olalla
17. Burla de don Pedro a caballo
18. Thamar y Amnón

En estos romances, Federico vuelca y mejora los recursos líricos de Góngora, el duque de Rivas y Zorrilla, sus admirados antecesores en el cultivo del género. En la Conferencia-recital del Romancero Gitano que brindó en Barcelona en octubre de 1935, Lorca decía del Romancero gitano que había publicado siete años antes:

El libro en conjunto, aunque se llama gitano, es el poema de Andalucía, y lo llamo gitano porque el gitano es lo más elevado, lo más profundo, más aristocrático de mi país, lo más representativo de su modo y el que guarda el ascua, la sangre y el alfabeto de la verdad andaluza y universal.
Así pues, el libro es un retablo de Andalucía, con gitanos, caballos, arcángeles, planetas, con su brisa judía, con su brisa romana, con ríos, con crímenes, con la nota vulgar del contrabandista y la nota celeste de los niños desnudos de Córdoba que burlan a san Rafael. Un libro donde apenas si está expresada la Andalucía que se ve, pero donde está temblando la que no se ve. Y ahora lo voy a decir: Un libro antipintoresco, antifolclórico, antiflamenco, donde no hay ni una chaquetilla corta, ni un traje de torero, ni un sombrero plano, ni una pandereta; donde las figuras sirven a fondos milenarios y donde no hay más que un solo personaje, grande y oscuro como un cielo de estío, un solo personaje que es la Pena, que se filtra en el tuétano de los huesos y en la savia de los árboles, y que no tiene nada que ver con la melancolía, ni con la nostalgia, ni con ninguna otra aflicción o dolencia del ánimo; que es un sentimiento más celeste que terrestre; pena andaluza que es una lucha de la inteligencia amorosa con el misterio que la rodea y no puede comprender.

Así describía García Lorca su poemario más popular y representativo. En la misma conferencia, el poeta granadino analizaba su Romance sonámbulo en estos términos:

[Es] uno de los más misteriosos del libro, interpretado por mucha gente como un romance que expresa el ansia de Granada por el mar, la angustia de una ciudad que no oye las olas y las busca en sus juegos de agua subterránea y en las nieblas onduladas con que cubre sus montes. Está bien. Es así, pero también es otra cosa. Es un hecho poético puro del fondo andaluz, y siempre tendrá luces cambiantes, aun para el hombre que lo ha comunicado, que soy yo. Si me preguntan ustedes por qué digo yo «Mil panderos de cristal herían la madrugada», les diré que los he visto en manos de ángeles y de árboles, pero no sabré decir más, ni mucho menos explicar su significado. Y está bien que sea así. El hombre se acerca por medio de la poesía con más rapidez al filo donde el filósofo y el matemático vuelven la espalda en silencio.
[…]
Romance sonámbulo [es un] caso sumo […] de desrealización y ambigüedad, y coloreado por el verde absoluto; «Verde que te quiero verde…», además de pautado por un ritmo cambiante y modulado por imágenes tan densas como cenitales.

El romance es una forma poética consistente en una sucesión de octosílabos en la que los versos pares riman en asonancia. Generalmente, los romances no están divididos en estrofas regulares. Suelen tener considerable extensión y son narrativos, especialmente de sucesos históricos, hazañas heroicas, luchas fronterizas y leyendas. Precisamente estos son los temas de los romances en español más antiguos que se conocen, escritos en el siglo XV (aun cuando se considera que en siglos anteriores eran transmitidos oralmente). Fue la forma poética característica del canto de trovadores y juglares. Desde aquellos orígenes, el romance en lengua española nunca dejó de cultivarse. Entre los poetas que lo frecuentaron se hallan Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Góngora, Meléndez, el duque de Rivas, Espronceda, Zorrilla, Unamuno, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, García Lorca, Miguel Hernández, Rafael Alberti…

El poema Romance sonámbulo fue compuesto en 1924. Mucho se ha estudiado y escrito sobre la interpretación de la narración que contiene y sobre el significado de los símbolos empleados por Lorca. Pero el propio autor, en su Conferencia-recital de 1935, ha desalentado los esfuerzos que los eruditos puedan hacer para entender el poema, pues en ella declaró:

Yo quise fundir el romance narrativo con el lírico sin que perdieran ninguna calidad, y este esfuerzo se ve conseguido en algunos poemas del Romancero, como el llamado Romance sonámbulo, donde hay una gran sensación de anécdota, un agudo ambiente dramático, y nadie sabe lo que pasa, ni aun yo, porque el misterio poético es también misterio para el poeta que lo comunica, pero que muchas veces lo ignora.

«Nadie sabe lo que pasa, ni aun yo» es una contundente afirmación que parece hacer inútil el intento de interpretación. Pero, entre los muchos estudiosos que han abordado el asunto, el poeta español Agustín Delgado, en su ensayo Dos poemas muy difundidos: «Puedo escribir los versos más tristes esta noche» y «Romance sonámbulo» (incluido en el libro Leer y entender la poesía: poesía popular [2004], coordinado por Martín Muelas Herraiz y Juan José Gómez Brihuega) analizó el Romance sonámbulo de un modo tan acertado que merece la siguiente transcripción.

El hilo argumental se dibuja nítido: una noche , desesperada por la ausencia del novio, una muchacha se ha suicidado arrojándose al aljibe (narración, versos 1-20 y 22-24); él, contrabandista, vuelve a caballo, herido y perseguido por la Guardia Civil (diálogo, versos 25 a 52); el padre de ella sale a recibirlo, y juntos suben hasta la casa (narración, versos 53-67, y diálogo, versos 68-72) . Escena final: en la casa del aljibe (narración, versos 74-86). La frustración es el tema de fondo, se enseñorea del poema. «Compadre, quiero morir / decentemente en mi cama». Frustración que es a la vez frustración social y frustración ontológica, y a la hay que mirar de frente, con lucidez y consciencia, y rechazo de cualquier alienación.
Según apuntó Juan Ramón Jiménez , el primer verso, tan enigmático, procede de una copla que él oyó de niño y que comienza: «Verde que te quiero verdel del color de la aceituna». Ese «verde» así reiterado, transfigurado, hace de presentador del ámbito sonámbulo, ámbito vacilante, a tientas. No hay incoherencia en el poema; personas y objetos es verdad que actúan al unísono, planificadamente, según ha establecido la omnisciente voluntad del poeta, pero también ese flotar sonámbulo que el estribillo realza. «Verde que te quiero verde. / Verde viento. Verdes ramas. / El barco sobre la mar / y el caballo en la montaña», lleva en su seno y proyecta incubación de muerte.

Nota de Javier Collazo.

Collazo, Javier. Ago., 2023. Romance sonámbulo, de Federico García Lorca. Poemario. Acceso en https://poemario.com/romance-sonambulo/

Poema original: Romance sonámbulo

Acompañe la lectura del poema en audio

Verde que te quiero verde.1
Verde viento. Verdes ramas.2
El barco sobre la mar3
y el caballo en la montaña.4
Con la sombra en la cintura,5
ella sueña en su baranda6
verde carne, pelo verde,7
con ojos de fría plata.8
Verde que te quiero verde.9
Bajo la luna gitana,10
las cosas la están mirando11
y ella no puede mirarlas.12

Verde que te quiero verde.13
Grandes estrellas de escarcha14
vienen con el pez de sombra15
que abre el camino del alba.16
La higuera frota su viento17
con la lija de sus ramas,18
y el monte, gato garduño,19
eriza sus pitas agrias.20
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde?…21
Ella sigue en su baranda22
verde carne, pelo verde,23
soñando en la mar amarga.24

Compadre, quiero cambiar,25
mi caballo por su casa,26
mi montura por su espejo,27
mi cuchillo por su manta.28
Compadre, vengo sangrando,29
desde los puertos de Cabra.30
Si yo pudiera, mocito,31
este trato se cerraba.32
Pero yo ya no soy yo,33
ni mi casa es ya mi casa.34
Compadre, quiero morir35
decentemente en mi cama.36
De acero, si puede ser,37
con las sábanas de holanda.38
¿No ves la herida que tengo39
desde el pecho a la garganta?40
Trescientas rosas morenas41
lleva tu pechera blanca.42
Tu sangre rezuma y huele43
alrededor de tu faja.44
Pero yo ya no soy yo.45
Ni mi casa es ya mi casa.46
Dejadme subir al menos47
hasta las altas barandas,48
¡dejadme subir!, dejadme49
hasta las verdes barandas.50
Barandales de la luna51
por donde retumba el agua.52

Ya suben los dos compadres53
hacia las altas barandas.54
Dejando un rastro de sangre.55
Dejando un rastro de lágrimas.56
Temblaban en los tejados57
farolillos de hojalata.58
Mil panderos de cristal,59
herían la madrugada.60

Verde que te quiero verde,61
verde viento, verdes ramas.62
Los dos compadres subieron.63
El largo viento, dejaba64
en la boca un raro gusto65
de hiel, de menta y de albahaca.66
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?67
¿Dónde está tu niña amarga?68
¡Cuántas veces te esperó!69
¡Cuántas veces te esperara70
cara fresca, negro pelo,71
en esta verde baranda!72

Sobre el rostro del aljibe,73
se mecía la gitana.74
Verde carne, pelo verde,75
con ojos de fría plata.76
Un carámbano de luna,77
la sostiene sobre el agua78
La noche se puso íntima79
como una pequeña plaza.80
Guardias civiles borrachos,81
en la puerta golpeaban.82
Verde que te quiero verde.83
Verde viento. Verdes ramas.84
El barco sobre la mar.85
Y el caballo en la montaña.86

87

Figuras literarias Ejemplos Descripción
Metáfora "verde carne, pelo verde" La mujer se describe con "verde carne" y "pelo verde", lo que sugiere una conexión profunda con la naturaleza y lo misterioso.
Metáfora "ojos de fría plata" Los ojos de la mujer se comparan con la plata fría, lo que implica una mirada penetrante y tal vez distante.
Aliteración "Verde que te quiero verde." La repetición del sonido "v" en "verde" y "quiero" crea una musicalidad en el poema y enfatiza el tema del color verde.
Anáfora "Verde que te quiero verde." Esta línea se repite a lo largo del poema, reforzando el tema del color verde y la intensidad del deseo y el amor.
Elipsis "Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa." La elipsis sugiere un cambio en la identidad y circunstancias del hablante, dejando al lector imaginar los detalles de su transformación.
Metonimia "Trescientas rosas morenas lleva tu pechera blanca." Las "rosas morenas" representan la sangre en la pechera del hombre, sugiriendo heridas y violencia.

Comentarios

  • María Itza Feb., 2023

    Un bello romance donde están presentes los elementos de la simbología lorquiana. El pozo como la muerte, la sangre, el suicidio, los gitanos y ese repetido verde que no es esperanza sino soledad, muerte,dolor.
    El caballo también es la muerte que lleva a su jinete.
    Bellas metáforas como “Un carámbano de luna” para aludir a un rayo del astro.Bellísimo también “grandes estrellas de escarcha “, aludiendo a la helada” Y la alusión a las manchas de sangre como rosas negras sobre la pechera blanca. Siempre el color, la muerte, la luna. Muy de su poesía

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