Walking around, Pablo Neruda

Sucede que me canso de ser hombre.1
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines2
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro3
navegando en un agua de origen y ceniza.4

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.5
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,6
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,7
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.8

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas9
y mi pelo y mi sombra.10
Sucede que me canso de ser hombre.11

Sin embargo sería delicioso12
asustar a un notario con un lirio cortado13
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.14
Sería bello15
ir por las calles con un cuchillo verde16
y dando gritos hasta morir de frío.17

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,18
vacilante, extendido, tiritando de sueño,19
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,20
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.21

No quiero para mí tantas desgracias.22
No quiero continuar de raíz y de tumba,23
de subterráneo solo, de bodega con muertos24
ateridos, muriéndome de pena.25

Por eso el día lunes arde como el petróleo26
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,27
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,28
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.29

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,30
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,31
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,32
a calles espantosas como grietas.33

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos34
colgando de las puertas de las casas que odio,35
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,36
hay espejos37
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,38
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.39

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,40
con furia, con olvido,41
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,42
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:43
calzoncillos, toallas y camisas que lloran44
lentas lágrimas sucias.45

46

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Análisis

«Walking around» es una expresión en inglés que puede traducirse como «paseando» o «caminando por». El poema del chileno Pablo Neruda que lleva esa expresión por título alude, precisamente, a un paseo por la ciudad, tal como lo dice en forma explícita:

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre…

En 1927, Pablo Neruda comenzó su larga carrera diplomática, siendo sucesivamente cónsul en Rangún (Birmania), Sri Lanka, Java, Singapur, Buenos Aires, Barcelona y Madrid. Llegó a España en 1934, a los treinta años de edad, y vivió en ese país hasta 1936, cuando empezó la Guerra Civil. Durante su periplo por el Extremo Oriente, había elaborado los poemas que conformarían la Primera Residencia en la tierra y, durante su permanencia en España, los de la Segunda Residencia en la que se manifestó la transformación de su estilo literario, dejando atrás su poesía con influencia modernista para adentrarse en un definido surrealismo.

En 1935 se publicó en Madrid, con un tiraje de 100 ejemplares firmados por Neruda, la primera edición de Residencia en la tierra. El libro incluía poemas escritos entre los años 1925 y 1931. Esta edición es conocida como «Primera Residencia». La Segunda Residencia fue una edición que agregó a la original poemas escritos entre 1931 y 1935. Por último, la Tercera Residencia, publicada en 1947, contuvo poemas escritos entre 1935 y 1945. Es en los escritos de la Segunda Residencia, es decir, en España, donde Neruda abandona la sencillez y claridad de su obra anterior, en particular de su exitoso libro Veinte poemas de amor y una canción desesperada, y hace uso de recursos surrealistas con los que conforma un discurso poético hermético y hondamente metafísico.

Walking around es el primer poema de la segunda parte de la Segunda Residencia. El libro está compuesto en tiempos de la estancia del poeta en Madrid. El erudito español en literatura hispanoamericana Luis Sáinz de Medrano, en su ensayo Madrid en el itinerario de Neruda (1987), dice:

De los muchos poemas residenciarios que podrían servirnos para contrastar los sentimientos de Neruda hacia el espacio urbano, ninguno como Walking around. En él, el poeta recoge la fatiga esencial que experimenta ante su propia condición humana, aprisionado como está en el laberinto ciudadano, afrentoso calabozo en la gran cárcel del mundo, ámbito donde hay lugares y objetos y seres deshumanizados que, siendo resultado de la acción de una sociedad que ha destruido la pureza de lo natural, irremisiblemente, acechan y asedian al poeta en una circularidad ominosa, ante la que se rebela: «Sólo quiero no ver establecimientos ni jardines, / ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores», al tiempo que, como en un paréntesis, manifiesta el hipotético anhelo de romper con la implacable monotonía de una realidad hostil y gris, dejando paso a lo extraordinario, a lo prodigioso, a lo heroico: «Sería delicioso / asustar a un notario con un lirio cortado / […] / Sería bello / ir por las calles con un cuchillo verde / y dando gritos hasta morir de frío».

El crítico literario chileno Jaime Concha, en su ensayo En torno a las «Residencias» (1972), escribe:

Walking around se abre con un verso inolvidable: «Sucede que me canso de ser hombre». Este verso, que se repite varias veces a lo largo del poema, marca una visión de la humanidad burocrática, sometida a las circunstancias serviles de un trabajo estéril e improductivo. Este cansancio vital tiene muy poco de pesadumbre existencialista avant la lettre, y posee más bien un índice social. Exiliado físico en Asia, el sujeto es ahora [en Madrid] un exiliado de su condición y actividad de poeta, mera pieza en el engranaje laboral de la semana que no conduce a nada ni funda nada.

Walking around es una clara y contundente manifestación del llamado «período oscuro» de la producción lírica de Pablo Neruda. En ese poema, el surrealismo y el simbolismo se encarnan en una visión del mundo íntima y profundamente subjetiva y en un lenguaje con el que el autor describe los términos de su apreciación de la realidad, sin que le importe compartir con el lector la significación de su discurso poético ni preguntarse si lo que el lector va a entender es distinto de lo que está puesto en el poema. Si el poeta encuentra delicioso «asustar a un notario con un lirio cortado / o dar muerte a una monja con un golpe de oreja» o «ir por las calles con un cuchillo verde», si no quiere «continuar de raíz y de tumba, / de subterráneo solo, de bodega con muertos», si ve «hospitales donde los huesos salen por la ventana» o «intestinos colgando de las puertas de las casas», el lector no tiene que buscar otra significación que la que él percibe, no importa cuál sea. Y si no percibe nada coherente o el discurso poético le resulta incomprensible, quédese el lector con la música del verso o con las impresiones que generan, en su mente y en su espíritu, cada una de las palabras, los símbolos y las imágenes con las que el poema está construido. Los lectores captados por esta poética intrincada, misteriosa y caótica habrán de formular y sostener un terminante apotegma: «La poesía no es para ser entendida».

Precisamente por su hermeticidad, este poema ha sido objeto de una notable cantidad de análisis, estudios críticos e «interpretaciones». Como es de esperar, se han hecho las más diversas especulaciones sobre el sentido de la composición y de los numerosos (y muchas veces asombrosos) objetos, sensaciones, sentimientos, pensamientos y acciones puestos en el papel por este otro Neruda. Este otro poeta que ha dejado de hablar del amor, de las flores, del mar; que ha dejado de seducir y conmover con versos como aquel inolvidable alejandrino: «Me gusta cuando callas porque estás como ausente…».

Ahora, los críticos dicen que Walking around es «de un pesimismo aplastante» y que «la mirada que el sujeto lírico dirige hacia el mundo por el que está paseando (walking around) le devuelve imágenes alucinantes, desestructuradas, caóticas, absurdas, sin ninguna coherencia ni lógica». Y se llega a juicios lapidarios como «Es el triunfo de lo sórdido y lo siniestro. El paseo se ha convertido en un descenso a los infiernos, sin concesiones para nada».

Pero el poeta chileno Arturo Aldunate Phillips, que obtuvo el Premio Nacional de Literatura de su país en 1976, llegó a sorprenderse de que los poemas de este libro no fueran considerados «al mismo tiempo sencillos y fáciles de asimilar desde el primer momento». Y afirmó:

Sobre la tierra ferozmente removida (por la primera guerra mundial, la revolución rusa, la mexicana, la crisis económica de 1929), han nacido los valores artísticos definitivos de la época, que han captado lo real que existía en esas inquietudes y angustias y han creado obras de arte verdaderas.

Y el poeta, ensayista y crítico literario chileno Federico Schopf, en el prólogo a la edición de la Editorial Universitaria de 1992, dice:

Es claro que las dificultades que esta escritura opone a su lectura no provienen de una intención de ocultar el mensaje comunicado. Todo lo contrario, la voluntad, el deseo, la necesidad del sujeto es la de penetrar la oscuridad con que se le aparece la realidad externa. […]

A más de medio siglo de su publicación, la lectura de los poemas de Residencia en la Tierra sigue siendo difícil. Es ya claro que esta escritura no es intencionalmente hermética, que su oscuridad no es deliberada, es más bien terminal, quiero decir, resultado del trabajo de clarificación a que la impulsan los deseos y carencias del sujeto.

Y el historiador y escritor chileno Fernando Mires, en su ensayo Walking around, una interpretación (2014), escribe:

Neruda acusaría el malestar que se produce como resultado de la colisión entre su ser interno con su vida exterior, a la que percibe como amenaza en contra de sí mismo. El olor de las peluquerías «lo hace llorar a gritos». Por eso entra «marchito e impenetrable en las sastrerías y en los cines». No quiere ver más «establecimientos ni jardines». Todo su ser protesta en contra del orden de las cosas, los reglamentos, las leyes a las cuales tiene que adaptar su cuerpo joven ─recién tenía treinta años─ para seguir viviendo en la cultura o, como se dirá después, en «la sociedad» a la que Neruda siente como una cárcel que encierra a su propio «yo». O como confiesa el mismo Neruda: «El día arde como el petróleo cuando me ve llegar con mi cara de cárcel».

Este mismo analista proporciona una acertada reflexión de cierre:

La poesía, la verdadera poesía, será siempre escrita a media luz. Es por eso que algunos poemas, no siendo oscuros, son necesariamente sombríos. Walking around es un digno ejemplo. […] Residencia en la Tierra y su poema Walking around pueden ser vistos como un punto de partida, no cronológico, pero sí poético, en el marco de un proyecto destinado a alcanzar lo inalcanzable. Nadie podrá decir que Neruda no lo intentó.

Nota de Javier Collazo.

Collazo, Javier. Oct., 2023. Walking around, de Pablo Neruda. Poemario. Acceso en https://poemario.com/walking-around/

Ejemplos de figuras literarias en Walking around

Figuras literarias Ejemplos Descripción
Metáfora "como un cisne de fieltro navegando en un agua de origen y ceniza" Compara al sujeto del poema con un cisne de fieltro, sugiriendo una sensación de desgaste y tristeza.
Metáfora "Sólo quiero un descanso de piedras o de lana" Compara el descanso deseado con piedras o lana, enfatizando la necesidad de confort y alivio.
Símil "hacia abajo, en las tripas moradas de la tierra" Compara la condición del sujeto del poema con estar en las profundidades de la tierra, lo que implica una sensación de opresión y desesperanza.
Prosopopeya "el día lunes arde como el petróleo cuando me ve llegar" Atribuye acciones y emociones humanas al día lunes, como si pudiera ver y reaccionar ante la llegada del sujeto del poema.
Hipérbole "El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos" Exagera la reacción del sujeto del poema al olor de las peluquerías, lo que muestra su profundo malestar con la vida cotidiana.
Hiperbatón "paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia" El orden de las palabras crea un efecto poético, destacando el descontento del sujeto del poema con su entorno.
Elipsis "Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos, con furia, con olvido" Omite detalles sobre cómo el sujeto del poema pasa el tiempo, permitiendo a los lectores llenar los vacíos y enfocarse en sus emociones.
Anáfora "Sucede que me canso de ser hombre. Sucede que entro en las sastrerías y en los cines" La repetición de "sucede que" al comienzo de las frases resalta la monotonía y el cansancio que siente el sujeto del poema.
Metonimia "con mi cara de cárcel" La "cara de cárcel" se utiliza para representar la opresión y la falta de libertad que experimenta el sujeto del poema en su vida diaria.