Estados de ánimo, Mario Benedetti

Con “Estados de ánimo”, Benedetti expresa las diferentes emociones, muchas veces contrapuestas, que experimentadas a lo largo de nuestra vida. O más aun, en una misma semana, podemos sentirnos como “cielo azul lejano” o como “acantilado”. “Estados de ánimo” es una de esas piezas nostálgicas, melancólicas, incluso dolorosas, en las que Benedetti aparca su sentido del humor y su deseo de poetizar lo cotidiano; mira hacia dentro de sí mismo y dota a sus versos de una cariz más introspectivo.

Su estructura externa pivota en torno a tres estrofas, las dos primeras de 4 versos y la última de 16, todos ellos de arte menor y con rima asonante en los pares. Tal vez, en este caso, la temática del poema, más seria, exija al poeta acudir a una métrica y un ritmo más clásico. La anáfora al comienzo de las estrofas, marca también el ritmo e informa al lector de la temática de la pieza. Benedetti nos va a hablar de sentimientos.

A través de símiles y metáforas, el yo poético expresa la contradicción de sus emociones. Un día podemos comernos el mundo y al día siguiente ser aplastados por él. Es una forma sencilla de explicar esta pieza. Pero el lenguaje de Benedetti y los recursos que utiliza dotan de mayor carga significativa a los versos, siendo posible realizar diversas interpretaciones.

Una pobre colina y un acantilado. Sensaciones negativas. Baja autoestima, soledad, por un lado, y miedo e incertidumbre, por otro. El cielo azul y las montañas. El yo poético vuela alto y alcanza sus metas, toca la belleza y disfruta del éxito y, tal vez, de los elogios. Pero ese cielo azul está ahora lejano…

El poeta continúa en la tercera estrofa realizando símiles partiendo de elementos de la naturaleza para terminar deteniéndose en un embarcadero. El yo lírico pone las cartas boca arriba. Se siento solo e inútil, tal vez incapaz de volver a disfrutar de su trabajo, o de lograr éxitos pasados. Con esta imagen, Benedetti logra empapar al lector de su estado de ánimo, especialmente cuando remata su pieza dirigiéndose a una persona amada. La soledad, o la vejez, como embarcadero sin embarcaciones. Y la esperanza aun serena de que alguien llene el vacío.

Por eso, el lector sale del poema herido de nostalgia, pero aun vivo para comprender que los estados de ánimo van y vienen y que más pronto que tarde volveremos a ser cielo azul…


Nota de David Rubio.
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Poema original: Estados de ánimo

Unas veces me siento 1
como pobre colina 2
y otras como montaña 3
de cumbres repetidas. 4

Unas veces me siento 5
como un acantilado 6
y en otras como un cielo 7
azul pero lejano. 8

A veces uno es 9
manantial entre rocas 10
y otras veces un árbol 11
con las últimas hojas. 12
Pero hoy me siento apenas 13
como laguna insomne 14
con un embarcadero 15
ya sin embarcaciones 16
una laguna verde 17
inmóvil y paciente 18
conforme con sus algas 19
sus musgos y sus peces, 20
sereno en mi confianza 21
confiando en que una tarde 22
te acerques y te mires, 23
te mires al mirarme. 24

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