Desde el Alma (vals), Mario Benedetti

El cuerpo del poeta pide ayuda al alma. Busca seguir siendo joven cuando ya está en la última etapa de su vida. El alma poco puede hacer porque también está cansada. Físicamente está agotado, exhausto. El poeta ha vivido su vida intensamente, tanto personal como social e íntimamente. Pero el cuerpo, poco a poco, va muriendo.

El alma, la vida, no puede hacer nada por él. El ser humano no es inmortal y por eso se siente culpable al no poder darle lo que pide. El alma es realista con el poeta y le habla de la fugacidad de la vida, su mortalidad y de la muerte que llega a todos. Cuando él muera, ella también se quedará su lado.

En este poema, el poeta nos habla de la mortalidad del cuerpo y de cómo la persona desea que el alma, esa parte que consideramos inmortal de nosotros mismos, le dé un poquito de esa cualidad para poder seguir viviendo, para poder seguir avanzando un poco más y que la muerte no nos coja de la mano para llevarnos.

Ella, el alma, personificada en este poema, se dirige al poeta, se dirige al lector del mismo, para decirle que eso es imposible. No se puede hacer nada contra el tiempo, no se pueda hacer nada contra la muerte. Viene cuando menos lo esperamos, en el momento menos adecuado y es para siempre.

Se intuye que lo único que podemos hacer es aprovechar nuestra vida de la forma más intensa posible, extrayendo lo mejor de ella y disfrutando de las experiencias que van apareciendo a través de esa trayectoria vital. Al final del poema, el poeta nos ofrece una visión nueva de la inmortalidad del alma.

De alguna manera, el alma no se puede separar del cuerpo y está ligada a él siempre. Es por ello que en este poema, el alma se dirige al poeta y, por extensión al lector, para decirle que cuando el cuerpo muere, ella queda a su lado y no lo abandona. De alguna manera, quizás el miedo del ser humano no es el de la mortalidad, sino el de la soledad que pensamos que podemos sentir en el momento de la muerte y después de la misma.


Nota de Susana Marín.
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Poema original: Desde el Alma (vals)

Hermano cuerpo estás cansado 1
desde el cerebro a la misericordia 2
del paladar al valle del deseo 3

cuando me dices / alma ayúdame 4
siento que me conmuevo hasta el agobio 5
que el mismísimo aire es vulnerable 6

hermano cuerpo has trabajado 7
a músculo y a estómago y a nervios 8
a riñones y a bronquios y a diafragma 9

cuando me dices / alma ayúdame 10
sé que estás condenado / eres materia 11
y la materia tiende a desfibrarse 12

hermano cuerpo te conosco 13
fui huésped y anfitrión de tus dolores 14
modesta rampa de tu sexo ávido 15

cuando me pides / alma ayúdame 16
siento que el frío me envilece 17
que se me van la magia y la dulzura 18

hermano cuerpo eres fugaz 19
coyuntural efímero instantáneo 20
tras un jadeo acabarás inmovil 21

y yo que normalmente soy la vida 22
me quedaré abrazada a tus huesitos 23
incapaz de ser alma sin tus vísceras. 24

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