Arbolé Arbolé, Federico García Lorca

La joven tiene un amante, es el viento del que habla el poeta, que la domina y al que ella parece corresponder. La belleza llama la atención de varios señoritos de buena posición social, de alto linaje y jóvenes enamorados. Ella no hace caso ninguno porque tiene a quien amar y, de una manera poética, quien la posee.

García Lorca juega de una manera muy sutil, imaginativa, sugestiva y envuelta en algo de ensoñación con un amor que parece prohibido, un amor que parece que no debe conocerse, seguramente por la juventud de la mujer y, posiblemente, por la madurez de alguien mayor que ella y con experiencia. Lo más importante de este poema es la fuerza emocional de la mujer.

Lo femenino, para García Lorca es muy importante, y en este caso, aunque la protagonista sea de edad muy joven, tiene muy claro qué es lo que quiere y a quién quiere y desea. En ningún momento se nos dice quién es esa persona a la que corresponde, ni su posición social y muchos menos sus rasgos físicos. Lo esencial es que ella lo ama y siente que, aunque no esté junto a ella, su presencia es fuerte y está presente a su lado.

Por otro lado, es importante señalar también que a esta joven no le importa la posición social, el dinero o un amor de juventud. Estamos ante una relación madura entre dos personas que no tienen la misma edad, pero que están enamorados. Hace caso omiso a las galanterías, a las insinuaciones, lo que implica que la madurez emocional de la joven es muchísimo mayor de aquellos que la quieren convencer con insinuaciones o con algún tipo de interés económico.

Además, no solamente se valora la fortaleza emocional de la joven, sino también la belleza de la misma, que siendo consciente de ella, no la utiliza para ganarse el afecto de nadie. Ella sigue con su tarea, la de la recogida de la aceituna, sin tener en consideración cualquier tipo de galantería que puedan intentar tener con ella. Destaca también este poema la musicalidad, los colores que sutilmente introduce García Lorca y como crea una pequeña historia de amor a través de imágenes y metáforas sutiles.

Nota de Susana Marín.

Marín, Susana. Jun., 2015. Arbolé Arbolé, de Federico García Lorca. Poemario. Acceso en https://poemario.com/arbole-arbole/

Poema original: Arbolé Arbolé

Arbolé, arbolé1
seco y verdé.2

La niña del bello rostro3
está cogiendo aceituna.4
El viento, galán de torres,5
la prende por la cintura.6
Pasaron cuatro jinetes7
sobre jacas andaluzas8
con trajes de azul y verde,9
con largas capas oscuras.10
«Vente a Córdoba, muchacha».11
La niña no los escucha.12
Pasaron tres torerillos13
delgaditos de cintura,14
con trajes color naranja15
y espadas de plata antigua.16
«Vente a Sevilla, muchacha».17
La niña no los escucha.18
Cuando la tarde se puso19
morada, con luz difusa,20
pasó un joven que llevaba21
rosas y mirtos de luna.22
«Vente a Granada, muchacha».23
Y la niña no lo escucha.24
La niña del bello rostro25
sigue cogiendo aceituna,26
con el brazo gris del viento27
ceñido por la cintura.28

Arbolé arbolé29
seco y verdé.30

31

Figura literaria Ejemplo Descripción
Metáfora "El viento, galán de torres, la prende por la cintura." Transmite un personaje encantador y alto, creando una imagen poética de cómo el viento rodea y toca a la niña.
Metáfora "con el brazo gris del viento ceñido por la cintura." El viento se presenta de nuevo, pero esta vez como un "brazo gris", creando una imagen de cómo el viento envuelve a la niña mientras ella recoge las aceitunas.
Prosopopeya "El viento, galán de torres, la prende por la cintura." Personificación del viento que le proporciona una capacidad vivida y tangible, interactuando con la niña.
Hipérbole "con trajes color naranja y espadas de plata antigua." La descripción de los trajes y las espadas es una exageración para enfatizar la imagen fuerte y colorida de los torerillos que pasan.
Hiperbatón "Arbolé, arbolé seco y verdé." La orden normal de las palabras se altera para dar énfasis a la descripción del árbol, creando una imagen más impactante.
Elipsis "Y la niña no lo escucha." Omite una acción específica (como el intento del joven de persuadirla para que se vaya con él a Granada), lo que enfatiza la indiferencia de la niña.
Anáfora "La niña no los escucha. La niña no los escucha. Y la niña no lo escucha." La repetición de "La niña no los escucha" distingue su indiferencia hacia los hombres que intentan atraerla a sus ciudades.
Antítesis "Arbolé, arbolé seco y verdé." Las palabras "seco" y "verdé" presentan una contraposición, destacando la dualidad y la naturaleza contradictoria del árbol.
Oxímoron "Arbolé, arbolé seco y verdé." Se trata de un oxímoron, de modo que un árbol no puede ser simultáneamente seco (muerto) y verde (vivo).
Paralelismo "Pasaron cuatro jinetes... Pasaron tres torerillos... pasó un joven que llevaba rosas..." Estructura paralela en las descripciones de los hombres que pasan, lo que ayuda a crear ritmo y a enfatizar la repetición de la acción.

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