He venido para ver, Luis Cernuda

El poeta vuelve a reencontrarse con antiguas amantes, mujeres que pasaron por su vida y que fueron importantes en su trayectoria vital. Ahora son sombras de lo que eran, mayores. Siente, aun así, que lo reciben con alegría. Quiere recordar nuevamente las cosas, los lugares que tenía en su memoria. El problema es que el paso del tiempo se nota y ya todo no es lo que era.

Quiere volver a revivir ese pasado, pero es imposible. Ya ha pasado todo lo que tenía que pasar. La muerte sobrevuela el presente. Busca ese amor del pasado sin demasiadas esperanzas, pero lo busca. También quiere reencontrarse con los viejos amigos y las tardes hermosas y la sensación de sentirse bien, libre… él mismo.

Todo parece seguir igual. Recuerda su infancia. También es consciente de la muerte que llega impasible y la tranquilidad de una vida plena. Al final del poema, el poeta decide irse y guardar esa bella imagen de su recuerdo. Sueña con volver, algo que sabe que nunca volverá a ocurrir.

Estamos ante un poema en el que el protagonista del poema, por las razones que sean, desea recuperar ese pasado que tuvo. Es posible que sea por la cercanía de la muerte, porque está en la última etapa de su vida y quiere volver a sentir aquellos momentos de juventud inolvidables, aquellos amores que pasan por la vida de uno y que deja, un recuerdo agradable y que no se borran de la memoria.

Sin embargo, cuando vuelve al lugar en el que parece que encontró aquello, todo ha cambiado. El paso del tiempo es igual para todos, aunque en cada uno de nosotros deja marcas diferentes. En este caso, sus amores del pasado ya no son lo que eran, los amigos siguen teniendo un recuerdo agradable hacia él, aunque muchos ya no están. Aquellos lugares de la infancia parece que han cambiado.

Al final, el poeta siente la necesidad de marcharse, aunque sea con un recuerdo agradable, porque se da cuenta de que jamás podrá volver a recuperar ese tiempo que añoraba. Aquellos años, aquellos sentimientos, emociones, amores y momentos inolvidables ya no van a volver y únicamente es real el presente y la certeza de que la muerte cada vez está más cerca de nosotros, aunque espere con tranquilidad el momento de llevarnos junto a ella.


Nota de Susana Marín. Oct. 2015

Poema original: He venido para ver

He venido para ver semblantes
Amables como viejas escobas,
He venido para ver las sombras
Que desde lejos me sonríen.

He venido para ver los muros
En el suelo o en pie indistintamente,
He venido para ver las cosas,
Las cosas soñolientas por aquí.

He venido para ver los mares
Dormidos en cestillo italiano,
He venido para ver las puertas,
El trabajo, los tejados, las virtudes
De color amarillo ya caduco.

He venido para ver la muerte
Y su graciosa red de cazar mariposas,
He venido para esperarte
Con los brazos un tanto en el aire,
He venido no sé por qué;
Un día abrí los ojos: he venido.

Por ello quiero saludar sin insistencia
A tantas cosas más que amables:
Los amigos de color celeste,
Los días de color variable,
La libertad del color de mis ojos;

Los niñitos de seda tan clara,
Los entierros aburridos como piedras,
La seguridad, ese insecto
Que anida en los volantes de la luz.

Adiós, dulces amantes invisibles,
Siento no haber dormido en vuestros brazos.
Vine por esos besos solamente;
Guardad los labios por si vuelvo.