Solo, Edgar Allan Poe

El poeta ha sentido que desde niño su mundo sensible era diferente. Todos los sentimientos que otros muchachos tenían a su edad, cuando era joven, no los experimento. La alegría o la tristeza tenían ritmos diferentes y prefería la soledad. Fue consciente de sí mismo, de quien era desde muy pequeño, desde la infancia.

Lo terrible del mundo y, sobre todo, la visión de una forma demoniaca, ese lado oscuro que todos tenemos, se aparece frente a él a través de una nube con una forma concreta. Fue un momento en el que una serie de elementos coincidieron: una tormenta eléctrica en la que aparece un cielo azul otoñal, en contraste con un sol rojo que aportó ese color a la montaña, seguramente acentuado por el color del suelo de la misma. Todo ello se combinó de manera hermosamente demoniaca, monstruosa, algo que lo marco para siempre.

El poeta nos muestra en estos versos su visión de la realidad que tiene, lo oscuro de lo demoníaco y de cómo desde muy joven es consciente de que este tipo de pensamientos lo van a acompañar a lo largo de su camino vital y van a ser elemento esencial en su producción literaria. Ya nos da indicios de que él no se parece a los demás jóvenes con los que trata y que su visión de lo que le rodea es algo que no comparte con los demás, ya que seguramente sus amigos y compañeros no lo comprenderían o aceptaría.

Sin embargo, no hay una visión negativa de sus pensamientos, sino todo lo contrario. Edgar Allan Poe nos muestra que esas imágenes para él son hermosas, bellas y que tienen muchísima más fuerza que otras estampas más agradables, menos cargadas de miedo. Sin embargo son estas imágenes las que él tiene presentes y las que despiertan su interés y las que le hacen darse cuenta de lo importantes que van a ser en su camino.

De esta manera, el poema nos muestra a un escritor joven, a un creador que encuentra su inspiración en lo más oscuro de nuestra condición humana, en aquello que otros consideran negativo y que, sin embargo, tiene para el poeta la misma o mayor belleza que imágenes más idealizadas.


Nota de Susana Marín. Ene. 2015

Poema original: Solo

Desde el tiempo de mi niñez, no he sido
como otros eran, no he visto
como otros veían, no pude sacar
mis pasiones desde una común primavera.
De la misma fuente no he tomado
mi pena; no se despertaría
mi corazón a la alegría con el mismo tono;
y todo lo que quise, lo quise solo.
Entonces -en mi niñez- en el amanecer
de una muy tempestuosa vida, se sacó
desde cada profundidad de lo bueno y lo malo
el misterio que todavía me ata:
desde el torrente o la fuente,
desde el rojo peñasco de la montaña,
desde el sol que alrededor de mí giraba
en su otoño teñido de oro,
desde el rayo en el cielo
que pasaba junto a mí volando,
desde el trueno y la tormenta,
y la nube que tomó la forma
(cuando el resto del cielo era azul)
de un demonio ante mi vista.