Un Ensueño dentro de un Ensueño, Edgar Allan Poe

El poeta se va, abandona alguien, quizás la amada, y le pide que no sufra. Es consciente de que ella no entiende qué es lo que pasa, como si fuera algo irreal. El poeta le dice que, aunque sienta lo contrario, la esperanza seguirá a su lado. Le dice que piense que lo que ha pasado en realidad nunca sucedido, que todo ha sido un sueño, con lo que dolor será mucho menor.

El poeta, lejos de su amada, frente al mar recoge un poco de arena que semeja oro por los rayos del sol. Al caer al suelo entre sus dedos, siente tristeza al darse cuenta de que nada podemos hacer y que todo lo que nos rodea es la soledad. Se pregunta si algo de lo que está delante de él es real o todo es un sueño tras otro y dentro de otros.

Estamos ante un poema con una temática que ya han tocado muchos autores de diferentes épocas: ¿vivimos una realidad o todo lo que nos rodea es un sueño? El poeta duda y siente que no vive una vida real, por eso toma la decisión de separarse de su amada e intentar hacerle entender que lo que han vivido no es real, creyendo así que sufrirá menos.

Esta idea de irrealidad que nos rodea es frecuente no solamente en escritores, sino también en personas de otras muchas disciplinas. La respuesta a este concepto no es fácil ya que depende de cada uno de nosotros. Lo que sí está claro es que si nosotros creemos que lo que vemos es real, lo hemos de tomar como tal y quien piense lo contrario lo mismo.

Sin embargo, nos quede una sensación agridulce cuando acabamos de leer el poema, porque el que abandone a la amada con la excusa de que el siente que vive en un mundo irreal y que todo lo que han vivido ha sido un ensueño, parece más una excusa para abandonarla que algo que haya pensado de manera lógica. No se nos describe a la mujer, no se nos dice nada de ella, únicamente que tenía una relación que el poeta corta de manera abrupta y sin explicaciones casi.


Nota de Susana Marín. Ene. 2015

Poema original: Un Ensueño dentro de un Ensueño

Recibid este beso en la frente. Y ahora que
os dejo, permitidme por lo menos confesar esto:
no os agraviéis, vos que estimáis que mis días
han sido un ensueño. Entretanto, si la esperanza
se ha ido, en una noche o en un día,
en una visión o en un sueño, ¿se ha ido menos
por eso? Todo lo que vemos o nos parece, no
es sino un ensueño en un ensueño!

Me encuentro en medio de los bramidos de
una costa atormentada por la resaca, y tengo
en la mano granos de arena de oro. ¡Cuán
poco es! ¡Y cómo se deslizan a través de mis
dedos hacia el abismo, mientras lloro, mientras
lloro! ¡Dios mío, ¿no puedo retenerlos en un
nudo más seguro? ¡Dios mío!, ¿no podré
salvar uno solo del cruel vacío? ¿Todo lo que
vemos o nos parece no es otra cosa que un
ensueño en un ensueño?