Sirena, Mario Benedetti

El poeta es consciente de que las sirenas no existen, pero necesita pensar que sí. Sueña con cómo serán de verdad y cómo al escuchar el mar, cree poder oírlas. El mar, con toda su grandiosidad, ¿por qué no va a acogerlas de verdad? Sabe que no existen, pero prefiere pensar que si, prefiere pensar que no es un sueño.

En este poema de Benedetti también podemos ver dos vertientes del mismo poema, en lo referente a su significado. Por un lado podemos extraer un mensaje basándonos estrictamente en lo que escriben estos versos: el poeta se debate entre el sueño y la realidad y, de alguna manera, prefiere no escoger entre las dos.

Si profundizamos en el poema también podemos interpretarlo desde un punto de vista diferente. En este caso, podemos pensar que el poeta se dirige al lector para mostrarnos a una persona que se debate entre la racionalidad, entre lo que debe de ser, y la ilusión, la ensoñación, el deseo.

Vivimos en un mundo en el que es soñar, el pensar diferente a los demás, no se mira como algo positivo. El ser humano ha de ser racional, ha de ser consciente de lo que le rodea para tener una vida más tranquila, para, de alguna manera, integrarse en una sociedad que cada vez está más dirigida.

Benedetti, en este caso, apuesta por una persona que no tenga que renunciar a ninguno de los dos mundos. Hay momentos para ser racional, para vivir en grupo, para integrarse y, sobre todo, existen muchísimos momentos en los que es necesario soñar, ilusionarse para que nuestra vida sea muchísimo más placentera y nos sintamos más llenos.

El que algunas cosas no existan, o creamos que no, no implica que no podamos pensar en ellas, no implica que nuestra imaginación no pueda deslizarse entre esos mundos y, de alguna manera, aislarnos en todo lo demás, buscar momentos únicos e irrepetibles únicamente con nosotros y nuestros pensamientos. La sociedad está demasiado robotizada como para renunciar a los pequeños placeres que nos ofrece y, entre ellos, soñar es de los más importantes y esenciales para el ser humano, porque gracias a los sueños el ser humano es lo que es, está donde está y llegará a ser lo que desee ser, porque la imaginación no tiene límites.


Nota de Susana Marín.
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Poema original: Sirena

Tengo la convicción de que no existes 1
y sin embargo te oigo cada noche 2
te invento a veces con mi vanidad 3
o mi desolación o mi modorra 4
del infinito mar viene su asombro 5
lo escucho como un salmo y pese a todo 6
tan convencido estoy de que no existes 7
que te aguardo en mi sueño para luego. 8

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