¡Buenos Días mi Pueblo, Claudio Martinez Paiva

Gualeguaychú , mi pueblo! 1
¡Buenos Días, mi cuna! 2
¡Buenas noches, mi suelo! 3
¡Sean eternas tus horas, casa de mis abuelos! 4
Solar de mis mayores 5
tierra de amor, y pájaros cantores, 6
donde en Carmen de ilustre resonancia 7
echó raíz y floreció escondida, 8
esta planta silvestre que es mi vida, 9
breve de tallo y pobre de fragancia. 10

¡Salud! Pueblo entrerriano 11
que a filo de tu mano 12
has detenido al tiempo 13
junto a tus viejas casas y a tu río 14
junto a la austeridad de tu silencio; 15
el más ingrato de tus hijos 16
se ha quitado el sombrero 17
y se inclina callado 18
ante los claros frisos del recuerdo. 19

¡Gualeguaychú, mi pueblo! 20
¡Con qué emoción te nombro, 21
con qué noble sustancia me renuevo, 22
al pensar que he nacido 23
bajo el toldo estrellado de tu cielo! 24

Patria del canto, madre de poetas, 25
no te puedo pagar lo que te debo; 26
llevo en mi sangre notas de cristales 27
rubores de albas, nidos de zorzales, 28
galopes de tropillas, 29
flautas enloquecidas de jilgueros, 30
nieve de cortaderas y flechillas, 31
melancólicos salmos de boyeros, 32
olor a patio colonial y a huertos, 33
y esa secreta y tímida esperanza 34
del caballero que quebró la lanza, 35
de regresar un día 36
con los brazos abiertos 37
y allí honrarme y dormir junto a tus muertos 38
el sueño y la poesía 39
del no logrado y luminoso sueño. 40

No te cantó, mi pueblo, te saludo; 41
fuera aleve mi canto 42
donde el labio de Andrade yace mudo: 43
¡él que pudo decirte y dijo tanto! 44
Te saludo mi pueblo, no te canto; 45
cometiera incurable irreverencia 46
si el ríspido extravío de mi acento 47
perturbara la gracia y la elocuencia 48
que pone Osvaldo, en canto y pensamiento. 49

Cuando el alto Virgilio me permita 50
cultivar al abrigo 51
del jardín encantado de su amigo 52
la humildad de mi humilde margarita; 53
cuando el cóndor soberbio de Olegario 54
le ceda espacio en el bastion roquero 55
al lamento agorero del búho solitario; 56
cuando Gervasio por su pie camine 57
y recorra sonriendo el trecho agrario 58
que contempló llorando desde el lecho, 59
entonces sí, que el cielo me ilumine, 60
entonces sí mi pueblo que pudiera 61
arrancarle al silencio de mi pecho 62
las voces que tu canto mereciera! 63

Mas no será, mi pueblo, no es posible, 64
miro el monte de luz que te levanta 65
y respeto la altura inaccesible: 66
las ranas croan, sólo el ave canta! 67

¡Buenas noches, mi pueblo! 68
Sean eternas, las glorias de tus días, 69
como vanas y efímeras las mías. 70
el hijo menos digno de ser tuyo 71
tiene la pena triste 72
de no poderte dar lo que le diste, 73
pero no lo precisas, y es su orgullo. 74

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