Meme Neguito, Nicomedes Santa Cruz

El poeta parece que está haciendo que un bebé se relaje para que se duerma. El lo viste para dormir y le da su sonajero para que se relaje. Le habla con sonidos que imitan los del propio bebé. La madre no está junto a él noche tras noche y parece, por lo que se intuye en el poema, que se prostituye.

Es una buena mujer, pero el poeta prefiere que no esté despierto cuando llegue a casa. Siguen los sonidos, casi como si fueran las notas de una nana. La evolución del bebé es negativa porque, un día, comienza a tener fiebre, estar enfermo, hasta que no se mueve, ni juega, ni nada, porque se ha muerto.

El poeta, que también es parte activa del poema, lo amortaja para enterrarlo. Parece casi que está durmiendo. El final es circular porque vuelve nuevamente a emitir los sonidos del bebé, como si aún siguiera vivo. Al lado del pequeño, que ya no está, nos hace ser conscientes de su pérdida.

En este poema tan triste, por un lado el poeta juega con la inocencia de los más pequeños, con el desconocimiento de estos hacia lo que les rodea y que, al mismo tiempo, tanto les afecta. Esto es así porque el bebé que nos presenta en estos versos muere.

Cuando acabamos de leer el poema tenemos la sensación de vacío, como si el que un hubiese muerto fuera nuestro propio hijo. Esas onomatopeyas casi infantiles que el poeta escribe, esa manera de dirigirse al bebé que todos podemos recordar en alguna persona que conozcamos o que lo hayamos hecho nosotros mismos, no hace sino entristecernos al saber que esa criatura ha fallecido.

Por otro lado, también nos damos cuenta de cómo hay una impotencia del poeta al ser consciente de que no pueda hacer nada para evitar la muerte del pequeño. La ausencia de la madre de manera constante nos hace darnos cuenta de que él, aunque parezca que esta físicamente junto al niño, en realidad no es así. El poeta, y también nosotros, es un mero espectador de cómo ese bebe va empeorando hasta morirse. Está sólo, sin nadie que le toque, que lo acaricie, que juegue con él, que le cuide, que le salve.


Nota de Susana Marín. Mar. 2015

Poema original: Meme Neguito

¡Ay canamas camandonga!
¿qué tiene mi cocotín?
mi neguito chiquitín,
acuricuricandonga...
Epéese a que le ponga
su chupón y su sonaja.
Meme meme, buenalhaja,
pepita de tamarindo.
Duéimase mi nego lindo:
¡meme meme, há-ha há-ha...!

Su mare no vino ayé,
su mama se fue antianoche;
dicen que subió enun coche...
¡pero tiene que volvé!
Su maire é buena mujé,
-a veces medio marraja-.
Yo no sé si nos ultraja
¡pero si resutta cieito...!
(Mejó tú no etés despieito)
¡meme meme, há-ha há-ha...!

¡Mi cocotín, mi coquito!
si hay frío ¿po qué tu quemas?
Con tu ojo abieito no duemas,
¿Po qué tá quieto, neguito?
¡Míame, nego bonito!
¿Po qué tu cabeza baja...?
¿Quele su leche con miaja?
¿Quele jugá con lo michi?
¿Qué le pasa? ¿quele pichi?
¿meme meme? ¿há-ha há-ha...?

¡Ay canamas camandonga!
¿qué tiene mi cocotín?
Mi neguito chiquitín,
acuricuricandonga...
Epéese que le ponga...
que le ponga su motaja.
Meme meme ahí en su caja
Pepita de tamarindo.
Duéimase mi nego lindo:
¡Meme meme, há-ha... há ... ha...