El Café, Nicomedes Santa Cruz

El poeta dedica este poema a un locutor de radio, amigo personal. Utiliza la metáfora del grano de café para indicarnos que ambas personas, el poeta y su amigo, son de piel oscura, negros, y, como el café, han viajado a otros lugares, a otros países para qué sean degustados, conocidos y apreciados.

Habla del paso de los nativos del lugar en el que crecieron, pequeñas tierras, de vivir según sus costumbres para, finalmente dejarlas por el modo de vida y costumbres europeas, aprendiendo el idioma de los colonizadores. También nos habla de cómo muchos de ellos dejaron atrás sus raíces para hacer crecer unas nuevas, las dictadas por los que tenían el poder.

Los colonos buscaron su beneficio económico, su riqueza y también la riqueza en aquellos lugares. Los nativos aguantaron hasta que se levantaron ante los opresores. Hay una referencia a la revolución, a como empiezan a aparecer los conceptos de obrero y patrón y, finalmente hay un levantamiento armado para recuperar la libertad.

Todo aquello fue recogido por los escritores y poetas de aquella época así como seguramente por este personaje al que dedica el poema. Esto fue importante para el protagonista. El poeta sólo busca la libertad, la igualdad sin distinción de raza, credo, creencia religiosa, etc. Nadie es diferente por su color de piel u origen, por muy humilde que sea.

Estamos en una época muy convulsa desde el punto de vista político y es normal que la poesía se haga eco de ese momento. Este personaje al que dedica el poema Nicomedes Santa Cruz, fue un gran activista en el campo que mejor dominaba: las ondas, la radio, y esto le granjeó enemistades de punto de vista político, militar, etc.

Lo importante de este poema es que nos ubica en un momento en el que la sociedad buscaba un cambio, aire nuevo que respirar porque todo era opresión y represión desde todos los puntos de vista. Es por ello que las personas que se atrevían a erigirse como portavoces de esta situación, eran auténticos luchadores y se les reconoce así. Por eso este poema es importante, por ser una visión política y social en un proceso de cambio importante para un país.


Nota de Susana Marín. Mar. 2015

Poema original: El Café

A Hugo Guerrero Marthineitz.

Tengo tu mismo color
Y tu misma procedencia.
Somos aroma y esencia
Y amargo es nuestro sabor.
Tú viajaste a Nueva York
Con visa en Bab-el-Mandeb,
Yo mi Trópico crucé
De Abisinia a las Antillas.
Soy como ustedes semillas.
Son un grano de café.

En los tiempos coloniales
Tú me viste en la espesura
Con mi liana a la cintura
Y mis abóreos timbales.
Compañero de mis males,
Yo mismo te trasplanté.
Surgiste y yo progresé:
En los mejores hoteles
Te dijeron ¡qué bien hueles!
Y yo asentí “¡uí, mesié!”.

Tú: de porcelana fina,
Cigarro puro y cognac.
Yo de smoking, yo de frac,
Yo recibiendo propina.
Tú a la Bolsa, yo a la ruina;
Tú subiste, yo bajé...
En los muelles te encontré,
Vi que te echaban al mar
Y ni lo pude evitar
Ni a las aguas me arrojé.

Y conocimos al Peón
Con su “café carretero”,
Y hablando con el Obrero
Recorrimos la nación.
Se habló de revolución
Entre sorbos de café:
Cogí el machete... dudé,
¡Tú me infundiste valor
Y a sangre y fuego y sudor
Mi libertad conquisté...!

Después vimos al Poeta:
Lejano, meditabundo,
Queriendo arreglar el mundo
Con una sola cuarteta.
Yo, convertido en peseta,
Hasta sus plantas rodé:
¡Qué ojos los que iluminé,
Que trilogía formamos
Los pobres que limosneamos
El Poeta y su café...!

Tengo tu mismo color
Y tu misma procedencia,
Somos aroma y esencia
Y amargo es nuestro sabor...
¡Vamos hermanos, valor,
El café nos pide fe;
Y Changó y Ochún y Agué
Piden un grito que vibre
Por nuestra América Libre,
Libre como su café!