Dicen que No Hablan las Plantas, Rosalía de Castro

La poeta entabla una relación especial con la naturaleza, con el universo. Es como si fueran los únicos que la comprenden, que entienden sus sentimientos. Las personas que la conocen la critican. A los demás no les gusta su amor a la vida, a la naturaleza. Quieren que sea como las demás personas de su edad, que sea consciente del paso del tiempo.

La juventud pasa y las canas, la vejez, llegan pronto. Sin embargo, la poeta está en la edad madura con canas y es consciente de la edad, pero quiere seguir soñando, no ser tan racional. Es feliz pensando que los días pasan, que el tiempo sigue su marcha, aun siendo consciente de lo rápido que pasa el mismo, de las alegrías y las penas. Rosalía de Castro desea que los rumores pasen porque no se puede ver la belleza de nadie o de nada si todo lo rodea lo negativo.

En este nuevo poema de Rosalía de Castro estamos ante una mirada real de una mujer que está en su etapa de madurez. En contra de lo que la sociedad ve como lo normal, la poeta quiere vivir, quiero ser feliz, quiere ver la belleza en todo lo que le rodea sin importarle lo que puedan decir u opinar otras personas.

Hay una crítica directa y poética a todas aquellos que se dedican a pensar demasiado en lo que hacen los demás, en criticar, en cuchichear y de lo único que se olvidan es de vivir sus propias vidas. Ella decide no tenerlos en consideración, no pensar en lo que puedan opinar y es por ello que se desprende de esa oscuridad, de esa visión gris de parte de la sociedad y decide empaparse de la naturaleza, del color, de los olores, de la propia vida para hacer la suya más plena.

Este poema invita a la vida, invita a no resignarse, a no pensar como la mayoría. Invita a tomar tus propias decisiones, siendo consciente de las consecuencias que pueda haber. Para Rosalía de Castro, en este caso, la decisión por la que apuesta es la de vivir una vida plena, independiente y sin tener en cuenta la negatividad de una gran parte de la sociedad. Es lo mejor que puede hacer una persona, una mujer.


Nota de Paulo Altamirano. May. 2015

Poema original: Dicen que No Hablan las Plantas

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso,
De mí murmuran y exclaman:
—Ahí va la loca soñando
Con la eterna primavera de la vida y de los campos,
Y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.

—Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
Mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
Con la eterna primavera de la vida que se apaga
Y la perenne frescura de los campos y las almas,
Aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.

Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
Sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?