El Sur también existe, Mario Benedetti

Con más de 60 años, Benedetti mantiene viva la llama de su poesía que alumbra Preguntas al azar, publicado en 1986. “El Sur también existe”, es una de sus piezas más célebres, de fuerte crítica social y política, enfatizando las desigualdades que existen entre dos mundos: el Sur y el Norte. Un mensaje que sigue estando plenamente vigente. Otra de las causas que popularizó la pieza fue el hecho de que Joan Manuel Serrat, admirador de la obra del escritor uruguayo, pusiese música a los versos creando un disco con el mismo título.

“El Sur también existe” es un alegato en defensa de los desfavorecidos que habitan esa zona del planeta en la que no se cuecen los grandes acuerdos económicos y políticos, ese territorio, despensa y trastienda del Norte, que sufrió ( y sufre) la arrogancia de los que manejan los hilos. Benedetti estructura su poema de forma sencilla: una estrofa para el Norte, una para el Sur. Son las piezas en las que el escritor uruguayo, sin descuidar la calidad literaria, muestra más interés en modelar un poema que actúe como carga de profundidad para las conciencias, que invite a unos a reflexionar y a otros no flaquear.

La primera estrofa sirve para exponer el escenario en el que se desarrolla la vida en el Norte, ciudades ruidosas, de vivos colores, con flechas de metal que apuntan al cielo, ese cielo en el que habita un dios que actúa como coartada moral. Un territorio donde se dispara el consumismo, y en el que se custodia la llave de entrada al paraíso. Nadie puede entrar sin permiso, nadie puede cruzar la alambrada sin una visa. Benedetti acusa directamente al Norte de soberbia y estafa.

Continúa el poema con una exposición de los dramas que vive el Sur, muchos de ellos provocados por la apropiación de sus recursos y riquezas por las grandes corporaciones y los gobiernos del Norte. Los gobiernos del Sur son, en su mayoría, los que “el Norte no prohíbe”. Pero hay esperanza…

Benedetti sigue la misma línea en el resto del poema, haciendo hincapié en otros aspectos que explican la historia contemporánea y sus desigualdades territoriales. El imperialismo, la hipocresía religiosa, etc., mientras “aquí abajo”, los hombres y las mujeres trabajan y viven con “su fe veterana”. No pierde oportunidad Benedetti de hacer una llamativa referencia a la industria de Hollywood con su “guerra de las galaxias”.

El poema, organizado con una métrica clásica castellana con versos de ocho sílabas y rima asonante en los pares, finaliza con un sentido elogio a la memoria y a la historia de los pueblos del Sur, que a pesar de los sinsabores, permanecen en pie luchando por un imposible que, por suerte, parece cada vez más posible.


Nota de David Rubio. Nov. 2013

Poema original: El Sur también existe

Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirenas
sus cielos de neón
sus ventas navideñas
su culto de dios padre
y de las charreteras
con sus llaves del reino
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
el hambre disponible
recurre al fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras el tiempo pasa
y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el norte no prohibe
con su esperanza dura
el sur también existe

con sus predicadores
sus gases que envenenan
su escuela de chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su pobre osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa
con sus gesta invasora
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cada uno en su escondite
hay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve
con su fe veterana
el Sur también existe

con su corno francés
y su academia sueca
su salsa americana
y sus llaves inglesas
con todos su misiles
y sus enciclopedias
su guerra de galaxias
y su saña opulenta
con todos sus laureles
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el Sur también existe