Como Árboles, Mario Benedetti

El poeta habla de su poesía y se sorprende de su gran producción literaria, incluso de algunos poemas concretos escritos por él mismo. Es consciente de que él no es el protagonista de ninguno, aunque le hubiera gustado ser alguno de ellos. Sin embargo, otros poemas son reflejos de sí mismo y eso le hace ser consciente de su vida, del paso del tiempo y de algunos momentos tristes.

Habla de los poemas que alargó cuando no debía hacerlo, de los que no escribió aunque pensaba hacerlo y de los que sí llevó al papel cuando pensaba que no lo haría. Las otras personas que aparecen en sus poemas son reales algunas y otras no, pero permanecen en su memoria para siempre.

El pasado, con las personas que no conoció, amigos, amantes, etcétera, está en su recuerdo de una manera fija. También es consciente de recuerdos apenas esbozados. La fantasía, la invención ha sido esencial en su poesía y es la que creo la mayoría de sus poemas. La inspiración llegó de muchos lugares y personas, diferencias. Todo lo vivido inspiró poemas.

La modestia hace que el poeta sienta que los poemas escritos no son buenos e incluso no quiere valorarlos. Otros poetas, críticos, se preocupan de no dar la importancia que realmente tiene su poesía o no valoran suficientemente la figura del propio autor. El mismo, en su modesta opinión, cree que otros autores, en sus poemas, sí han transmitido mejor lo que él hubiera querido plasmar.

El poeta es consciente de la importancia de su poesía en los lectores que disfrutan de sus libros y sufre y se alegra con ellos cuando éstos viven cada uno de sus escritos. El poeta habla directamente al lector, al que se dirige haciéndole notar que él no pensaba que llegarían a ser conocidos por otras personas, que serían famosos él y sus poemas.

En este caso estamos ante una confesión del propio poeta hacia los lectores. Nos muestra de una manera humilde, sincera, la visión personal que él tiene sobre su propia producción literaria, sobre su poesía. La compara con la de otros autores y no siente que tenga la calidad que tendría que tener. Sin embargo, es consciente de la importancia que tiene su obra dentro y fuera de su país. Aun así, el poeta prefiere seguir manteniendo esa modestia.


Nota de Susana Marín.
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Poema original: Como Árboles

Quién hubiera dicho 1
que estos poemas de otros 2
iban a ser 3
míos 4

después de todo hay hombres que no fui 5
y sin embargo quise ser 6
si no por una vida al menos por un rato 7
o por un parpadeo 8

en cambio hay hombres que fui 9
y ya no soy ni puedo ser 10
y esto no siempre es un avance 11
a veces es una tristeza 12

hay deseos profundos y nonatos 13
que prolongué como coordenadas 14
hay fantasías que me prometi 15
y desgraciadamente no he cumplido 16
y otras que me cumplí sin prometérmelas 17

hay rostros de verdad 18
que alumbraron mis fábulas 19
rostros que no vi más pero siguieron 20
vigilándome desde 21
la letra en que los puse 22

hay fantasmas de carne otros de hueso 23
también hay los de lumbre y corazón 24
o sea cuerpos en pena almas en júbilo 25
que vi o toqué o simplemente puse 26
a secar 27
a vivir 28
a gozar 29
a morirse 30
pero además está lo qe advertí de lejos 31

yo también escuché una paloma 32
que era de otros diluvios 33
yo tambén destrocé un paraíso 34
que era de otras infancias 35
yo también gemí un sueño 36
que era de otros amores 37

asi pues 38
desde este misterioso confín de la existencia 39
los otros me ampararon como árboles 40
con nidos o sin nidos 41
poco importa 42
no me dieron envidia sino frutos 43

esos otros están 44
aqui 45

sus poemas 46
son mentiras de a puño 47
son verdades piadosas 48

están aqui 49
rodeándome 50
juzgandome 51
con las pobres palabras que les di 52

hombres que miran tierra y cielo 53
a través de la niebla 54
o sin sus anteojos 55
también a mí me miran 56
con la pobre mirada que les di 57

son otros que están fuera de mi reino 58
claro 59
pero además 60
estoy en ellos 61

a veces tienen lo que nunca tuve 62
a veces aman lo que quise amar 63
a veces odian lo que estoy odiando 64

de pronto me parecen lejanos 65
tan remotos 66
que me dan vértigo y melancolía 67
y los veo minados por un duelo sin llanto 68
y otras veces en cambio 69
los presiento tan cerca 70
que miro por sus ojos 71
y toco por sus manos 72
y cuando odian me alegro de su rencor 73
y cuando aman me arrimo a su alegría 74

quién hubiera dicho 75
que estos poemas míos 76
iban a ser 77
de otros. 78

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