Asunción de ti, Mario Benedetti

El autor de este poema que nos ocupa es el gran poeta, escritor, ensayista y crítico literario uruguayo perteneciente a la Generación del 45 Mario Benedetti, quien nació en el año 1920 y murió en el año 2009.

Escribió a lo largo de su fructífera vida más de ochenta obras y fue galardonado con muchísimos premios literarios, entre los cuales destacaremos: el Premio del Ministerio de Instrucción Pública (1950) por su recopilación de cuentos Esta mañana; el Premio Llama de Oro de Amnistía Internacional (Bruselas, 1987) por su obra Primavera con una esquina rota; y el XIX Premio Internacional Menéndez Pelayo (2005). Además fue nombrado Doctor Honoris causa por varias universidades, por ejemplo La Universidad de La Habana en el año 1997.
En el año 1943 tuvo comienzo su carrera literaria con la publicación de su obra de ensayos Peripecia y novela. Mario Benedetti escribió, trabajó y cultivó literatura hasta el final de sus días.

Asunción de ti es un extenso poema de noventa y cuatro versos de rima libre y esquema métrico variable; es por su forma y su estilo un poema moderno y actual. El tema principal es la esencia de la relación existente entre el poeta y su pareja, cómo evolucionan juntos, se complementan el uno al otro y cómo logran unir ambas vidas hasta el punto de conseguir conformar una única entidad. Es el autor mismo quien divide el texto en tres partes: la primera parte la encontramos desde el verso número uno al verso treinta y cuatro, la segunda hasta el verso cuarenta y cinco y la tercera y última desde el verso cuarenta y seis al último verso. En la primera parte el autor rememora el momento en el que él y su amada se conocieron. Nos da a entender que fue a partir de una mirada cómo nació su amor.

Benedetti se asombra de la cantidad de cosas y secretos que guardaba aquella mirada eterna y cuántas cosas siguen siendo aún, aunque se supone que han pasado los años, sorprendentes. A partir de esa mirada prometedora se han amado y se han ido absorbiendo el uno al otro hasta el punto de que desde fuera son un solo ser, una pareja muy complementada. La segunda parte del poema comienza enlazando esta idea, y la reitera afirmando que se han convertido en dos seres tan complementarios y unidos como la noche y el día: diferentes pero iguales, dos ideas que forman un solo ser (versos 35 – 39). En esta segunda parte se alude en más de un verso al concepto del tiempo (verso 36, 40,43) con la intención de decirle a su amada que el concepto de “paso del tiempo” en su relación es diferente y especial: le pide que no se guíe por el tiempo del reloj sino por el Sol. Dos personas que se aman y se aprehenden no pueden medir las horas o los minutos, se absorben como el Sol absorbe el tiempo.la tercera parte del poema resulta un tanto más abstracta que las dos anteriores. Parece que el poeta no se sorprendería si algún día su amada le reclama volver a ser quien era.

Él le dice que no sería extraño que ella lo anhelara pero, aunque él no tratara de impedírselo sería algo prácticamente imposible, pues ya se necesitan demasiado, se han enseñado y aprendido al completo y no existe el uno sin la idea del otro. Esta última parte está cargada de símbolos: “el alba” (versos 46, 61) representa al mañana, al día en el que ella puede querer volver a ser ella misma; “tu paisaje” equivale a “tu recuerdo”, o el recuerdo que ambos tenemos de ti antes de mí. “La noche” es el ahora, el paso del tiempo y la culminación de la unidad entre ambos.

Además encontramos otros recursos literarios que enriquecen el estilo del poema: repetición (versos 8, 56, 57, 64); paralelismo (versos 13 -14, 15 – 16, 27 – 30); comparación (verso 22); derivación (versos 24 – 26); antítesis (versos 36); metonimia: “tiempo de agujas” (verso 40); y repetición: “puedes querer el alba” (versos 46, 61).

Los sentimientos expresados por el poeta pueden parecer contradictorios o paradójicos, pero al fin y al cabo el amor provoca esos sentimientos en las personas amadas y amantes: querer ser uno mismo a la vez que se intenta por todos los medios llegar a compenetrarse con la persona amada como si fueran un solo ser.


Nota de Victoria Jorrat. May. 2014

Poema original: Asunción de ti

1

Quién hubiera creído que se hallaba
sola en el aire, oculta,
tu mirada.
Quién hubiera creído esa terrible
ocasión de nacer puesta al alcance
de mi suerte y mis ojos,
y que tú y yo iríamos, despojados
de todo bien, de todo mal, de todo,
a aherrojarnos en el mismo silencio,
a inclinarnos sobre la misma fuente
para vernos y vernos
mutuamente espiados en el fondo,
temblando desde el agua,
descubriendo, pretendiendo alcanzar
quién eras tú detrás de esa cortina,
quién era yo detrás de mí.
Y todavía no hemos visto nada.
Espero que alguien venga, inexorable,
siempre temo y espero,
y acabe por nombrarnos en un signo,
por situarnos en alguna estación
por dejarnos allí, como dos gritos
de asombro.
Pero nunca será. Tú no eres ésa,
yo no soy ése, ésos, los que fuimos
antes de ser nosotros.
Eras sí pero ahora
suenas un poco a mí.
Era sí pero ahora
vengo un poco a ti.
No demasiado, solamente un toque,
acaso un leve rasgo familiar,
pero que fuerce a todos a abarcarnos
a ti y a mí cuando nos piensen solos.

2

Hemos llegado al crepúsculo neutro
donde el día y la noche se funden y se igualan.
Nadie podrá olvidar este descanso.
Pasa sobre mis párpados el cielo fácil
a dejarme los ojos vacíos de ciudad.
No pienses ahora en el tiempo de agujas,
en el tiempo de pobres desesperaciones.
Ahora sólo existe el anhelo desnudo,
el sol que se desprende de sus nubes de llanto,
tu rostro que se interna noche adentro
hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa.

3

Puedes querer el alba
cuando ames.
Puedes
venir a reclamarte como eras.
He conservado intacto tu paisaje.
Lo dejaré en tus manos
cuando éstas lleguen, como siempre,
anunciándote.
Puedes
venir a reclamarte como eras.
Aunque ya no seas tú.
Aunque mi voz te espere
sola en su azar
quemando
y tu dueño sea eso y mucho más.
Puedes amar el alba
cuando quieras.
Mi soledad ha aprendido a ostentarte.
Esta noche, otra noche
tú estarás
y volverá a gemir el tiempo giratorio
y los labios dirán
esta paz ahora esta paz ahora.
Ahora puedes venir a reclamarte,
penetrar en tus sábanas de alegre angustia,
reconocer tu tibio corazón sin excusas,
los cuadros persuadidos,
saberte aquí.
Habrá para vivir cualquier huida
y el momento de la espuma y el sol
que aquí permanecieron.
Habrá para aprender otra piedad
y el momento del sueño y el amor
que aquí permanecieron.
Esta noche, otra noche
tú estarás,
tibia estarás al alcance de mis ojos,
lejos ya de la ausencia que no nos pertenece.
He conservado intacto tu paisaje
pero no sé hasta dónde está intacto sin ti,
sin que tú le prometas horizontes de niebla,
sin que tú le reclames su ventana de arena.
Puedes querer el alba cuando ames.
Debes venir a reclamarte como eras.
Aunque ya no seas tú,
aunque contigo traigas
dolor y otros milagros.
Aunque seas otro rostro
de tu cielo hacia mí.