El Amor de los Amores, Carolina Coronado

I

¿Cómo te llamaré para que entiendas 1
que me dirijo a ti ¡dulce amor mío! 2
cuando lleguen al mundo las ofrendas 3
que desde oculta soledad te envío?... 4

A ti, sin nombre para mí en la tierra 5
¿cómo te llamaré con aquel nombre, 6
tan claro, que no pueda ningún hombre 7
confundirlo, al cruzar por esta sierra? 8

¿Cómo sabrás que enamorada vivo 9
siempre de ti, que me lamento sola 10
del Gévora que pasa fugitivo 11
mirando relucir ola tras ola? 12

Aquí estoy aguardando en una peña 13
a que venga el que adora el alma mía; 14
¿por qué no ha de venir, si es tan risueña 15
la gruta que formé por si venía? 16

¿Qué tristeza ha de haber donde hay zarzales 17
todos en flor, y acacias olorosas, 18
y cayendo en el agua blancas rosas, 19
y entre la espuma lirios virginales? 20

Y ¿por qué de mi vista has de esconderte; 21
por qué no has de venir si yo te llamo? 22
¡Porque quiero mirarte, quiero verte 23
y tengo que decirte que te amo! 24

¿Quién nos ha de mirar por estas vegas 25
como vengas al pie de las encinas, 26
si no hay más que palomas campesinas 27
que están también con sus amores ciegas? 28

Pero si quieres esperar la luna, 29
escondida estaré en la zarza-rosa, 30
y si vienes con planta cautelosa 31
no nos podrá sentir paloma alguna. 32

Y no temas si alguna se despierta, 33
que si te logro ver, de gozo muero, 34
y aunque después lo cante al mundo entero, 35
¿qué han de decir los vivos de una muerta? 36

II

Como lirio del sol descolorido 37
ya de tanto llorar tengo el semblante, 38
y cuando venga mi gallardo amante, 39
se pondrá al contemplarlo entristecido. 40

Siempre en pos de mi amor voy por la tierra 41
y creyendo encontrarle en las alturas, 42
con el naciente sol trepo a la sierra; 43
con la noche desciendo a las llanuras. 44

Y hallo al hambriento lobo en mi camino 45
y al toro que me mira y que me espera; 46
en vano grita el pobre campesino 47
«No cruces por la noche la ribera». 48

En la sierra de rocas erizada, 49
del valle entre los árboles y flores, 50
en la ribera sola y apartada 51
he esperado el amor de mis amores. 52

A cada instante lavo mis mejillas 53
del claro manantial en la corriente, 54
y le vuelvo a esperar más impaciente 55
cruzando con afán las dos orillas. 56

A la gruta te llaman mis amores; 57
mira que ya se va la primavera 58
y se marchitan las lozanas flores 59
que traje para ti de la ribera. 60

Si estás entre las zarzas escondido 61
y por verme llorar no me respondes, 62
ya sabes que he llorado y he gemido, 63
y yo no sé, mi amor, por qué te escondes. 64

Tú pensarás, tal vez, desdeñosa 65
por no enlazar mi mano con tu mano 66
huiré, si te me acercas, por el llano 67
y a los pastores llamaré medrosa. 68

Pero te engañas, porque yo te quiero 69
con delirio tan ciego y tan ardiente, 70
que un beso te iba a dar sobre la frente 71
cuando me dieras el adiós postrero. 72

III

Dejaba apenas la inocente cuna 73
cuando una hermosa noche en la pradera 74
los juegos suspendí por ver la luna 75
y en sus rayos te vi, la vez primera. 76

Otra tarde después, cruzando el monte, 77
vi venir la tormenta de repente, 78
y por segunda vez, más vivamente 79
alumbró tu mirada el horizonte. 80

Quise luego embarcarme por el río, 81
y hallé que el son del agua que gemía 82
como la luz, mi corazón hería 83
y dejaba temblando el pecho mío. 84

Me acordé de la luna y la centella 85
y entonces conocí que eran iguales 86
lo que sentí escuchando a los raudales, 87
lo que sentí mirando a la luz bella. 88

Vago, sin forma, sin color, sin nombre, 89
espíritu de luz y agua formado, 90
tú de mi corazón eras amado 91
sin recordar en tu figura al hombre. 92

Ángel eres, tal vez, a quien no veo 93
ni lograré, jamás, ver en la tierra, 94
pero sin verte en tu existencia creo, 95
y en adorarte mi placer se encierra. 96

Por eso entre los vientos bramadores 97
salgo a cantar por el desierto valle, 98
pues aunque en el desierto no te halle, 99
ya sé que escuchas mi canción de amores. 100

Y ¿quién sabe si al fin tu luz errante 101
desciende con el rayo de la luna, 102
y tan sola otra vez, tan sola una, 103
volveré a contemplar tu faz amante? 104

Mas, si no te he de ver, la selva dejo, 105
abandono por siempre estos lugares, 106
y peregrina voy hasta los mares. 107
A ver si te retratas en su espejo. 108

IV

He venido a escuchar los amadores 109
por ver si entre sus ecos logro oírte, 110
porque te quiero hablar para decirte 111
que eres siempre el amor de mis amores. 112

Tú ya sabes, mi bien, que yo te adoro 113
desde que tienen vida mis entrañas, 114
y vertiendo por ti mares de lloro 115
me cansé de esperarte en las montañas. 116

La gruta que formé para el estío 117
la arrebató la ráfaga de octubre... 118
¿Qué he hacer allí sola al pie del río 119
que todo el valle con sus aguas cubre? 120

Y ¡oh Dios! quién sabe si de ti me alejo 121
conforme el valle solitario huyo, 122
si no suena jamás un eco tuyo 123
ni brilla de tus ojos un reflejo. 124

Por la tierra ¡ay de mí! desconocida, 125
como el Gévora, acaso, arrebatada 126
dejo mi bosque y a la mar airada 127
a impulso de este amor corro atrevida. 128

Mas si te encuentro a orilla de los mares 129
cesaron para siempre mis temores, 130
porque puedo decirte en mis cantares 131
que tú eres el amor de mis amores. 132

V

Aquí tu barca está sobre la arena: 133
desierta miro la extensión marina: 134
te llamo sin cesar con tu bocina 135
y no pareces a calmar mi pena. 136

Aquí estoy en la barca triste y sola 137
aguardando a mi amado noche y día; 138
llega a mis pies la espuma de la ola, 139
y huye otra vez, cual la esperanza mía. 140

¡Blanca y ligera espuma trasparente, 141
ilusión, esperanza, desvarío, 142
como hielas mis pies con tu rocío 143
el desencanto hiela nuestra mente! 144

Tampoco es el mar a donde él mora, 145
ni en la tierra ni el mar mi amor existe: 146
¡Ay! dime si en la tierra te escondiste 147
o si dentro del mar estás ahora. 148

Porque es mucho dolor que siempre ignores 149
que yo te quiero ver, que yo te llamo 150
sólo para decirte que te amo, 151
¡que eres siempre el amor de mis amores! 152

VI

Pero te llamo yo, ¡dulce amor mío! 153
como si fueras tu mortal viviente, 154
cuando sólo eres luz, eres ambiente, 155
eres aroma, eres vapor del río. 156

Eres la sombra de la nube errante, 157
eres el son del árbol que se mueve, 158
y aunque a adorarte el corazón se atreve, 159
tú solo en la ilusión eres mi amante. 160

Hoy me engañas también como otras veces; 161
tú eres la imagen que el delirio crea, 162
fantasma del vapor que me rodea 163
que con el fuego de mi aliento creces. 164

Mi amor, el tierno amor por el que lloro 165
eres tan solo tú ¡señor Dios mío! 166
Si te busco y te llamo, es desvarío 167
de lo mucho que sufro y que te adoro. 168

Yo nunca te veré, porque no tienes 169
ser humano, ni forma, ni presencia: 170
yo siempre te amaré, porque en esencia 171
a el alma mía como amante vienes. 172

Nunca en tu frente sellará mi boca 173
el beso que al ambiente le regalo; 174
siempre el suspiro que a tu amor exhalo 175
vendrá a quebrarse en la insensible roca. 176

Pero cansada de penar la vida, 177
cuando se apague el fuego del sentido, 178
por el amor tan puro que he tenido 179
tú me darás la gloria prometida. 180

Y entonces al ceñir la eterna palma, 181
que ciñen tus esposas en el cielo, 182
el beso celestial, que darte anhelo, 183
llena de gloria te dará mi alma. 184

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