El Maíz, Gabriela Mistral

I

El maíz del Anáhuac, 1
el maíz de olas fieles, 2
cuerpo de los mexitlis, 3
a mi cuerpo se viene. 4
En el viento me huye, 5
jugando a que lo encuentre, 6
y que me cubre y me baña 7
el Quetzalcóatl[1] verde 8
de las colas trabadas 9
que lamen y que hieren. 10
Braceo en la oleada 11
como el que nade siempre; 12
a puñados recojo 13
las pechugas huyentes, 14
riendo risa india 15
que mofa y que consiente, 16
y voy ciega en marea 17
verde resplandeciente, 18
braceándole la vida, 19
braceándole la muerte! 20

II

El Anáhuac lo ensanchan 21
maizales que crecen. 22
La tierra, por divina, 23
parece que la vuelen. 24
En la luz sólo existen 25
eternidades verdes, 26
remada de esplendores 27
que bajan y que ascienden. 28
Las Sierras Madres pasa 29
su pasión vehemente. 30
El indio que los cruza 31
“como que no parece”. 32
Maizal hasta donde 33
lo postrero emblanquece, 34
y México se acaba 35
donde el maíz se muere. 36

III

Por bocado de Xóchitl, 37
madre de las mujeres, 38
porque el umbral en hijos 39
y en danza reverbere, 40
se matan los mexitlis 41
como Tlálocs[2] que jueguen 42
y la piel del Anáhuac 43
de escamas resplandece. 44
Xóchitl va caminando 45
filos y filos verdes. 46
Su hombre halló tendido 47
en caña de la muerte. 48
La besa con el beso 49
que a la nada desciende 50
y le siembra la carne 51
en el Anáhuac leve, 52
en donde llama un cuerno 53
por el que todo vuelve... 54

IV

Mazorca del aire[3] 55
y mazorcal terrestre, 56
el tendal de los muertos 57
y el Quetzatcóatl verde, 58
se están como uno solo 59
mitad frío y ardiente, 60
y la mano en la mano, 61
se velan y se tienen. 62
Están en turno y pausa 63
que el Anáhuac comprende, 64
hasta que el silbo largo 65
por los maíces suene 66
de que las cañas rotas 67
dancen y desperecen: 68
¡eternidad que va 69
y eternidad que viene! 70

V

Las mesas del maíz 71
quieren que yo me acuerde. 72
El corro está mirándome 73
fugaz y eternamente. 74
Los sentados son órganos[4], 75
las sentadas magueyes. 76
Delante de mi pecho 77
la mazorcada tienden. 78

De la voz y los modos 79
gracia tolteca llueve. 80
La casta come lento, 81
como el venado bebe. 82
Dorados son el hombre, 83
el bocado, el aceite, 84
y en sesgo de ave pasan 85
las jícaras alegres. 86
Otra vez me tuvieron 87
éstos que aquí me tienen, 88
y el corro, de lo eterno, 89
parece que espejee... 90

VI

El santo maíz sube 91
en un ímpetu verde, 92
y dormido se llena 93
de tórtolas ardientes. 94
El secreto maíz 95
en vaina fresca hierve 96
y hierve de unos crótalos 97
y de unos hidromieles. 98
El dios que lo consuma, 99
es dios que lo enceguece: 100
le da forma de ofrenda 101
por dársela ferviente; 102
en voladores hálitos 103
su entrega se disuelve. 104
Y México se acaba 105
donde la milpa[5] muere. 106

VII

El pecho del maíz 107
su fervor lo retiene. 108
El ojo del maíz 109
tiene el abismo breve. 110
El habla del maíz 111
en valva y valva envuelve. 112
Ley vieja del maíz, 113
caída no perece, 114
y el hombre del maíz 115
se juega, no se pierde. 116
Ahora es en Anáhuac 117
y ya fue en el Oriente: 118
¡eternidades van 119
y eternidades vienen! 120

VII

Molinos rompe-cielos 121
mis ojos no los quieren. 122
El maizal no aman 123
y su harina no muelen: 124
no come grano santo 125
la hiperbórea gente. 126
Cuando mecen sus hijos 127
de otra mecida mecen, 128
en vez de los niveles 129
de balanceadas frentes. 130
A costas del maíz 131
mejor que no naveguen: 132
maíz de nuestra boca 133
lo coma quien lo rece. 134
El cuerno mexicano 135
de maizal se vierte 136
y así tiemblan los pulsos 137
en trance de cogerle 138
y así canta la sangre 139
con el arcángel verde, 140
porque el mágico Anáhuac 141
se ama perdidamente... 142

IX

Hace años que el maíz 143
no me canta en las sienes 144
ni corre por mis ojos 145
su crinada serpiente. 146
Me faltan los maíces 147
y me sobran las mieses. 148
Y al sueño, en vez de Anáhuac, 149
le dejo que me suelte 150
su mazorca infinita 151
que me aplaca y me duerme. 152
Y grano rojo y negro[6] 153
y dorado y en cierne, 154
el sueño sin Anáhuac 155
me cuenta hasta mi muerte. 156

157

Comentarios

  • Emma Vázquez Reyes Abr., 2022

    Me recuerda mis tiempos de pizca y elotes del campo, como el mayor logro alcanzado junto mi familia, la alegría de cosechar mucha mazorca para asegurar por un buen tiempo la tortilla, alimento base de cualquier hogar mexicano, ah, y los frijoles y alaches y verdolagas y quintoniles, las calabazas, …la milpa

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