Sonetos de la muerte, Gabriela Mistral

I

 Del nicho helado en que los hombres te pusieron,1
te bajaré a la tierra humilde y soleada.2
Que he de dormirme en ella los hombres no supieron,3
y que hemos de soñar sobre la misma almohada.4

 Te acostaré en la tierra soleada con una5
dulcedumbre de madre para el hijo dormido,6
y la tierra ha de hacerse suavidades de cuna7
al recibir tu cuerpo de niño dolorido.8

 Luego iré espolvoreando tierra y polvo de rosas,9
y en la azulada y leve polvareda de luna,10
los despojos livianos irán quedando presos.11

 Me alejaré cantando mis venganzas hermosas,12
¡porque a ese hondor recóndito la mano de ninguna13
bajará a disputarme tu puñado de huesos!14

II

 Este largo cansancio se hará mayor un día,15
y el alma dirá al cuerpo que no quiere seguir16
arrastrando su masa por la rosada vía,17
por donde van los hombres, contentos de vivir...18

 Sentirás que a tu lado cavan briosamente,19
que otra dormida llega a la quieta ciudad.20
Esperaré que me hayan cubierto totalmente...21
¡y después hablaremos por una eternidad!22

 Sólo entonces sabrás el por qué no madura,23
para las hondas huesas tu carne todavía,24
tuviste que bajar, sin fatiga, a dormir.25

 Se hará luz en la zona de los sinos, oscura;26
sabrás que en nuestra alianza signo de astros había27
y, roto el pacto enorme, tenías que morir...28

III

 Malas manos tomaron tu vida desde el día29
en que, a una señal de astros, dejara su plantel30
nevado de azucenas. En gozo florecía.31
Malas manos entraron trágicamente en él...32

 Y yo dije al Señor: -"Por las sendas mortales33
le llevan. ¡Sombra amada que no saben guiar!34
¡Arráncalo, Señor, a esas manos fatales35
o le hundes en el largo sueño que sabes dar!36

 ¡No le puedo gritar, no le puedo seguir!37
Su barca empuja un negro viento de tempestad.38
Retórnalo a mis brazos o le siegas en flor".39

 Se detuvo la barca rosa de su vivir...40
¿Que no sé del amor, que no tuve piedad?41
¡Tú, que vas a juzgarme, lo comprendes, Señor!42

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  • carmen May., 2023

    Me encanta, muchas gracias

  • Gladys May., 2022

    A nosotros en Chile, nos enseñaron que estos sonetos fueron dedicados al primer amor de Gabriela Mistral; un señor Ureta, quien se suicidó…

  • Elvira Inostroza Abr., 2022

    Muy conmovedor, 3 sonetos inigualables

  • Ma. Beatriz Vicentelo Cayo Abr., 2022

    Realmente grandiosa, excepcional, extraordinaria Gabriela Mistral!! Me he quedado deslumbrada con su luminosa manera de versar, no solo estructura, no solo rima, sino ese numen deslumbrante que ha dejado a la humanidad!
    Con razón ganó el aplauso de la posteridad!
    Grande en toda la extensión de la palabra!
    Gracias


Análisis

Sonetos de la muerte es el título con el que Gabriela Mistral identificó un grupo de tres poemas con los que ganó el premio de los Juegos Florales de Santiago, concedido por la Sociedad Chilena de Escritores en 1914, cuando ella tenía veinticinco años de edad. Los tres poemas habían sido seleccionados por su autora de un conjunto mayor de trece sonetos denominados del mismo modo: Sonetos de la muerte. Los sonetos ganadores de aquel premio fueron publicados por la revista Zig-Zag el 6 de marzo de 1915 en Santiago de Chile. Estos sonetos se integraron al libro de Mistral Desolación, publicado en 1922, luego de que la autora los hubiera sometido a un proceso de enriquecimiento propio de sus hábitos perfeccionistas.

Suele decirse que la escritora chilena compuso los sonetos premiados afectada por el suicidio, ocurrido en 1909, de Romelio Ureta, con quien mantenía una relación amorosa. La hispanista, poeta y ensayista Satoko Tamura, profunda investigadora de la vida y la obra de Gabriela Mistral, afirma que Ureta se suicidó por motivos que en nada se vinculaban con la escritora chilena. En su ensayo Los «Sonetos de la muerte» de Gabriela Mistral, concluye que los «motivos» de estos sonetos no son más que la evolución de las obsesiones tempranas de la escritora, quien, desde sus primeros trabajos de 1904, recurrió a símbolos, imágenes y alegorías que retomó y desarrolló, con mayor madurez, en estos sonetos. La muerte era un tema recurrente en los escritos de Mistral anteriores al suicidio de Ureta.

En cuanto a su estructura, los tres sonetos son iguales. Están escritos en versos alejandrinos, es decir, versos de catorce sílabas métricas. Esta forma fue muy frecuentada por los poetas modernistas a partir de la predilección que Rubén Darío manifestó por ella. Cada alejandrino está dividido en dos hemistiquios que son isostiquios heptasílabos separados por una cesura, aunque esta última está ausente en algunos versos en que el primer hemistiquio encabalga sobre el segundo. Uno de estos es el primer verso del primer soneto, el que, además, resulta curiosamente extraño a la rítmica de la obra, pues, de los cuarenta y dos versos del conjunto, es el único que no tiene acento fónico en la sexta sílaba. En efecto, todos los versos, salvo ese, tienen marca rítmica en las sílabas sexta y novena. Antes y después de estos acentos, la ubicación de los restantes varía ampliamente. Esto otorga regularidad al ritmo del conjunto de los tres poemas al mismo tiempo que no cae en la monotonía de una misma acentuación constante, lo cual, aplicado a tal cantidad de versos, hubiera sido agotador para el oído virtual del lector.

En el primer soneto, la esdrújula final del primer hemistiquio del anteúltimo verso

¡porque a ese hondor recóndito la mano de ninguna
es el único caso del conjunto en que se pone de manifiesto la independencia de la escansión en cada grupo de siete sílabas. Los canónicos cuartetos de la forma pura del soneto están reemplazados por serventesios, es decir, rima ABAB, en lugar de ABBA. Los seis tercetos tienen rima ABC ABC.

La lectura y el recitado de los versos debe atender la necesidad de preservar los hiatos que, en el habla, suelen articularse como diptongos, sobre todo los formados por dos vocales abiertas. Por ejemplo, en el verso

te bajaré a la tierra humilde y soleada
debe respetarse el hiato de «so-le-a-da». Y lo mismo en el verso quinto del mismo soneto:
te acostaré en la tierra soleada con una

(Esta línea es el único caso de encabalgamiento entre versos, a pesar de que es un recurso literario que se caracteriza por producir efectos dramáticos que hubieran sido propicios para la temática del conjunto).

Para el mismo hiato (ea), debe hacerse sinéresis (es decir, leerse como diptongo) en el verso primero del primer terceto del mismo soneto:

Luego iré espolvoreando tierra y polvo de rosas

Debe leerse «es-pol-vo-rean-do». También hay diptongos que deben leerse como hiatos, tal como en el verso quinto del segundo soneto

Sentirás que a tu lado cavan briosamente
que debe leerse «bri-o-sa-men-te».

Aunque los Sonetos de la muerte fueron compuestos por una poeta todavía inmadura (pues Mistral los escribió entre los quince y los diecinueve años de edad), hay que tener en cuenta que la autora revisaba y modificaba sus obras muchas veces; en ocasiones, incluso después de publicados. Por esta razón, resulta llamativo hallar lo que, a ojos del lector atento, pueden parecer desprolijidades. Así:

  • En el primer cuarteto del primer soneto, se utiliza la cláusula «tierra soleada» y se repite, sin enlace referencial, en el segundo cuarteto.
  • El primer cuarteto del segundo soneto rima «seguir» con «vivir». En los tercetos del tercer soneto, vuelve a utilizarse la misma rima con las mismas palabras.
  • En el segundo soneto, en el primer verso del primer terceto
Sólo entonces sabrás el por qué no madura
el artículo definido quiere sustantivar la expresión «por qué». En ese caso, debería escribirse porqué, sustantivo que significa causa, razón o motivo. Es evidente que este es el significado que la autora desea, pero, si se escribiera porqué, se estaría connotando el motivo no madura, cuando lo que se quiere significar es el motivo por el que no madura.
  • En el tercer soneto, el primer verso del último terceto muestra la sustantivación de un infinitivo («su vivir»), recurso que, aunque es válido, introduce un ripio o parece denotar que no se supo o no se pudo hallar una fórmula de sustantivo puro.
  • En el último terceto del primer soneto, se usa el neologismo hondor. En el primer terceto del segundo soneto, se reitera el atributo de hondura («las hondas huesas»).

En cualquier caso, y tal como dice Iván Carrasco en su ensayo Identidades en la poesía canónica de Gabriela Mistral, «los Sonetos de la Muerte fueron su puerta de entrada al triunfo literario, pues le valieron la proyección y el creciente interés de los estudiosos, los que contribuyeron a divulgar su nombre más allá de las fronteras nacionales».

Cabe recordar que, en 1945, Gabriela Mistral recibió el Premio Nobel de Literatura.

Nota de Javier Collazo.

Collazo, Javier. Jun., 2023. Sonetos de la muerte, de Gabriela Mistral. Poemario. Acceso en https://poemario.com/los-sonetos-de-la-muerte/

Ejemplos de figuras literarias en Sonetos de la muerte

Figuras literarias Ejemplos Descripción
Metáfora "Del nicho helado en que los hombres te pusieron" El nicho helado se refiere a la tumba o al lugar donde descansa el muerto, lo que representa la muerte y el frío asociado a ella.
Metáfora "te bajaré a la tierra humilde y soleada" La tierra humilde y soleada representa un lugar de descanso y paz, en contraste con el nicho helado.
Metáfora "y que hemos de soñar sobre la misma almohada" La almohada representa la cercanía y la intimidad, lo que indica que los dos personajes estarán juntos incluso en la muerte.
Metáfora "la tierra ha de hacerse suavidades de cuna" La tierra se convierte en una cuna suave, proporcionando un lugar de descanso y cuidado para el muerto.
Metáfora "polvo de rosas" El polvo de rosas sugiere belleza, fragilidad y delicadeza, relacionado con el proceso de descomposición del cuerpo.
Metáfora "la mano de ninguna bajará a disputarme tu puñado de huesos" El puñado de huesos representa el cuerpo del ser querido fallecido, y la disputa por él muestra la posesividad y la conexión entre los personajes.
Personificación (prosopopeya) "Se detuvo la barca rosa de su vivir" La vida del ser querido se representa como una barca que se detiene, personificando la vida y la muerte.
Personificación (prosopopeya) "¡Arráncalo, Señor, a esas manos fatales" Las manos fatales personifican el destino o las circunstancias que llevaron a la muerte del ser querido.
Hiperbatón "Malas manos tomaron tu vida desde el día" El orden de las palabras se altera para enfatizar el concepto de "malas manos" que tomaron la vida del ser querido.
Anáfora "tuviste que bajar, sin fatiga, a dormir." La repetición de "tuviste que bajar" enfatiza la inevitabilidad de la muerte y la acción de descender al lugar de descanso final.
Metonimia "la rosada vía" La "rosada vía" se refiere al camino de la vida, utilizando el color rosado para simbolizar la vitalidad y la juventud.