Hombre, Blas de Otero

El protagonista del poema está en la última etapa de su vida. La muerte se acerca y él no quiere morir. Llama aDios, pero éste no responde. El poeta siente que está solo y únicamente pide sentir, ver a Dios antes del final, pero cree que no sucederá. Siente que esa ausencia de Dios le hace más daño que la propia muerte. Esto está resquebrajando sus creencias. Ser humano es sinónimo de sufrimiento, dolor, casi ser un ángel caído en desgracia. Dios lo ha castigado y condenado en vida.

Como podemos observar en este breve poema, el tema principal del mismo es la pérdida de la fe del protagonista del poema ante lo que él siente que es la ausencia de Dios. Leemos cómo la muerte es una etapa que nos llega a todos los seres humanos por igual, no podemos escapar de ella. Sin embargo, el miedo a la muerte es algo que en muchos es natural.

En este caso, el protagonista del poema siente resquebrajar sus creencias porque tiene miedo a la muerte y, ante ello, pide a Dios ayuda, pide que lo salve, y Dios no le responde. Ante esta no respuesta, siente que Dios le ha abandonado. Es por ello que siente que pierde la fe, siente que ha sido abandonado y castigado.

Cuando acabamos de leer el poema, nos damos cuenta del equívoco del protagonista del poema respecto a esto. Dios no puede hacer nada porque el ser humano es un ser vivo, como cualquier otro y está condenado, como todos, a una muerte en un momento u otro. Nada dura eternamente y tenemos que ser conscientes de nuestra temporalidad sobre la tierra y que, antes o después, la muerte nos cogerá de la mano y nuestro camino vital, nuestra trayectoria, finalizará.

El poema en sí mismo no pretende ser un poema religioso, pero si son unos versos en los que cualquiera que los lea, se da cuenta que el hombre, por mucho que lo intente, no puede evitar que el tiempo se termine para cada uno de nosotros. La fe o no depende de cada uno y es por ello que aquel que cree en Dios de verdad, no tiene miedo a la muerte y sabe que su final es el comienzo de una vida mejor. La duda en la propia fe es lo que hace que suframos y nos sintamos abandonados.


Nota de Susana Marín.
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Poema original: Hombre

Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte, 1
al borde del abismo, estoy clamando 2
a Dios. Y su silencio, retumbando, 3
ahoga mi voz en el vacío inerte. 4

Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte 5
despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo 6
oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando 7
solo. Arañando sombras para verte. 8

Alzo la mano, y tú me la cercenas. 9
Abro los ojos: me los sajas vivos. 10
Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas. 11

Esto es ser hombre: horror a manos llenas. 12
Ser —y no ser— eternos, fugitivos. 13
¡Ángel con grandes alas de cadenas! 14

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