La Gran Tristeza, Julio Flórez

El poeta nos presenta un paisaje en el que todos es triste, está estancado, muerto. Parece que la vida no puede existir allí porque no hay nada. Sin embargo se equivoca. Una garza blanca está en este lugar. Está sola, sufre y nadie puede consolarla. El poeta se sorprende de que pueda estar en aquel lugar.

Inmóvil, su silueta aparece un signo de interrogación. Es por ello que el poeta se dirige a la garza para saber qué le ocurre. Por un lado le pregunta si alguien mató a su compañero, lo que justificaría su tristeza. También le pregunta si ha podido ser la tormenta, un huracán, que se lo hubiera llevado para siempre.

También se pregunta si fue abandonada por el amado para huir con otra mujer, con otra garza y ella ha quedado esperando que vuelva su lado. Hay otra opción que baraja y es que ella sufra por haber perdido a sus hijos. Lo que está claro es que el poeta no entiende por qué ocultar su dolor.

La noche cae y el poeta siente el dolor de la Garza como si fuera el suyo propio y también se siente triste. La noche es de tormenta y lluvia. El poeta quiere saber el porqué de su silencio. La respuesta es brutal: no tiene nadie porque está sola. El sol rojo se oculta y la garza queda inmóvil, como estaba cuando la vio el poeta la primera vez.

El poeta construye alrededor de la imagen de una garza, una mujer solitaria, toda una historia de preguntas y respuestas porque esta calla, está en silencio. El poeta elucubra sobre las posibles causas de esta tristeza, elaborando teorías y respuestas a palabras que ella jamás ha pronunciado.

Cuando llega el final del poema es cuando sabemos la razón de todo. No hay segundas o terceras personas. Únicamente la soledad, el vacío interior y personal de ella, de la garza, es lo que la tiene sumida en una profunda melancolía, en una profunda inmovilidad de la que parece no querer salir. Es por ello que todo lo que rodea está estancado, muerto, putrefacto, sin vida. Aun así la blancura de su plumaje es una imagen de esperanza, de que no todo está perdido y de que hay una oportunidad a la que puede aferrarse todavía.


Nota de Susana Marín.
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Poema original: La Gran Tristeza

Una inmensa agua gris, inmóvil, muerta, 1
sobre un lúgubre páramo tendida: 2
a trechos, de algas lívidas cubierta, 3
ni un árbol, ni una flor, todo sin vida, 4
todo sin alma en la extensión desierta. 5

Un punto blanco sobre el agua muda, 6
sobre aquella agua de esplendor desnuda 7
se ve brillar en el confín lejano: 8
es una garza inconsolable, viuda, 9
que emerge como un lirio del pantano. 10

¿Entre aquella agua, y en lo más distante, 11
esa ave taciturna en qué medita? 12
No ha sacudido el ala un solo instante, 13
y allí parece un vivo interrogante 14
que interroga a la bóveda infinita. 15

Ave triste, responde: ¿Alguna tarde 16
en que rasgabas el azul de enero 17
con tu amante feliz, haciendo alarde 18
de tu blancura, el cazador cobarde 19
hirió de muerte al dulce compañero? 20

¿O fue que al pie del saucedal frondoso, 21
donde con él soñabas y dormías, 22
al recio empuje de huracán furioso 23
rodó en las sombras el alado esposo 24
sobre las secas hojarascas frías? 25

¿O fue que huyó el ingrato, abandonando 26
nido y amor, por otras compañeras, 27
y tú, cansada de buscarlo, amando 28
como siempre, lo esperas sollozando, 29
o perdida la fe... ya no lo esperas? 30

Dime ¿bajo la nada de los cielos, 31
alguna noche la tormenta impía 32
cayó sobre el juncal, y entre los velos 33
de la niebla, sin vida tus polluelos 34
flotaron sobre el agua... al otro día? 35

¿Por qué ocultas ahora la cabeza 36
en el rincón del ala entumecida? 37
¡Oh, cuán solos estamos! Ves, ya empieza 38
a anochecer. Qué iguales nuestras vidas... 39
Nuestra desolación... Nuestra tristeza. 40

¿Por qué callas? La tarde expira, llueve 41
y la lluvia tenaz deslustra y moja 42
tu acolchonado plumón de raso y nieve, 43
¡huérfano soy...! 44
La garza no se mueve... 45
y el sol, ha muerto entre su fragua roja. 46

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