A Colombia, Julio Flórez

El poeta marcha en barco fuera de su país. La noche, en medio de la mar, le hace sentir miedo, seguramente al alejarse del lugar que ama. Ya no es capaz de ver la costa en la noche. El calor del ambiente contrasta con el frío que siente en su interior por la partida. El poeta, al pensar en todo lo que deja y lo que ocurre en su país, sufre interiormente y lo expresa con un gemido. Se da cuenta, al escuchar a un marinero, que está llorando amargamente.

Los poemas dedicados a la patria, al país social de origen, son muy importantes dentro de la literatura en muchos poetas. A veces suelen ser de exaltación, de crítica, de exageración de las bondades, tanto del territorio, como de las gentes, etc. Pero también hay poemas, como este que analizamos, en que lo destacado son los sentimientos del poeta cuando éste se aleja de su hogar, de su país.

En este caso es importante señalar como, durante todo el poema, la sensación de movimiento envuelven todos los versos y cómo sentimos que en cada uno hay un distanciamiento mayor entre el poeta y su país. El hecho de que se utilice el mar, el barco, etc., para hacernos sentir esa sensación de alejamiento, también contribuye a la sensación de tristeza y soledad.

El vasto mar, de noche, la oscuridad, así como la imposibilidad de poder ver más allá de una pequeña distancia, etcétera, hace que la despedida sea mucho más triste, con lo que nos sentimos más identificados con los sentimientos del poeta. En ningún momento se nos dice cuáles son las causas de la partida del protagonista de este poema, sin embargo entendemos que son lo suficientemente importantes y graves para tener que marcharse, como si estuviera obligado a ese distanciamiento.

También nos damos cuenta de que el poeta no es consciente de todos los sentimientos que tiene hacia su país, hace su patria, hasta que se aleja de ella. Son tan fuertes que le impiden darse cuenta de las lágrimas que fluyen de sus ojos. Únicamente esa voz, que más parece una voz interior que la de un marinero del barco, es la que le hace notar la acción de llanto.


Nota de Susana Marín.
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Poema original: A Colombia

Golpea el mar el casco del navío 1
que me aleja de ti, patria adorada. 2
Es medianoche; el cielo está sombrío; 3
negra la inmensidad alborotada. 4

Desde la yerta proa, la mirada 5
hundo en las grandes sombras del vacío; 6
mis húmedas pupilas no ven nada. 7
Qué ardiente el aire; el corazón qué frío. 8

Y pienso, oh patria, en tu aflicción, y pienso 9
en que ya no he de verte. Y un gemido 10
profundo exhalo entre el negror inmenso. 11

Un marino despierta... se incorpora... 12
aguza en las tinieblas el oído 13
y oigo que dice a media voz ¿Quién llora? 14

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