Frente al mar, Alfonsina Storni

Parece que el mar y los sentimientos que este le hace sentir Alfonsina Storni, es parte de la temática principal de esta autora. En este caso nuevamente su referente y, también, vuelve a ser un motivo de sentimientos no muy alegres. El mar, la marea, marca un ritmo desigual, como un corazón herido. Ella parece sentirse hundida, como el barco que se hunden en sus aguas, ese palo del que habla. La poeta parece haber perdido el camino y su capacidad de perdón.

Ha sido corrompida por lo material, por la deshumanización de las grandes urbes. Reclama una venganza porque lo que ella creía que era su camino era mentira. Todo le parece vulgar y esa misma sensación, el pensar así, la agobia y ahoga. El deseo de la poeta es la tranquilidad que le producía el soñar con el mar. Sin embargo está hundida, sin fuerzas, aunque el mar es el único que le da esa mínima energía para poder reaccionar. La fuerza del mar, su poder parecen ser su única esperanza.

Existe una lucha interior en la poeta: aprender a ser fuerte, tener capacidad para crecer y luchar o, por otro lado, dejarse llevar por la tristeza, por la desidia y rendirse, abandonarse a un destino incierto.

Parece que la poeta desea morir y así su alma quedará libre de todo lo que pueda corromperla. La muerte, como camino de salvación o de purificación del alma, también es un tema que aparece en muchos poetas. Finalmente, la poeta parece dejarse llevar y se rinde desangrada poco a poco por una vida que no supo defender.

Nuevamente, esta autora, utiliza el mar y la poesía como una canalización de una tristeza interior que la absorbe, que la minimiza y de la que ella es consciente que es así. Es como una batalla que, de antemano, ya se sabe que va ser perdida y que nos ocupamos de retrasarla todo lo posible.

Lo más interesante es observar cómo la evolución de los versos este poema ya expresan, desde un principio, el naufragio de la poetisa, de como parece no haber ningún tipo de solución y, al mismo tiempo, como ésta se resigna y no hace nada por evitar que esto suceda. También hay que notar que en, en ningún momento, vemos que la protagonista del poema tenga realmente ganas o fuerzas por evitar esa muerte poética, esa desazón que la envuelve.


Nota de Susana Marín. Abr. 2014

Poema original: Frente al mar

Oh mar, enorme mar, corazón fiero
De ritmo desigual, corazón malo,
Yo soy más blanda que ese pobre palo
Que se pudre en tus ondas prisionero.

Oh mar, dame tu cólera tremenda,
Yo me pasé la vida perdonando,
Porque entendía, mar, yo me fui dando:
«Piedad, piedad para el que más ofenda».

Vulgaridad, vulgaridad me acosa.
Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.

¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,
Me falta el aire y donde falta quedo,
Quisiera no entender, pero no puedo:
Es la vulgaridad que me envenena.

Me empobrecí porque entender abruma,
Me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.

Mar, yo soñaba ser como tú eres,
Allá en las tardes que la vida mía
Bajo las horas cálidas se abría...
Ah, yo soñaba ser como tú eres.

Mírame aquí, pequeña, miserable,
Todo dolor me vence, todo sueño;
Mar, dame, dame el inefable empeño
De tornarme soberbia, inalcanzable.

Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza.
¡Aire de mar!... ¡Oh, tempestad! ¡Oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.

Y el alma mía es como el mar, es eso,
Ah, la ciudad la pudre y la equivoca;
Pequeña vida que dolor provoca,
¡Que pueda libertarme de su peso!

Vuele mi empeño, mi esperanza vuele...
La vida mía debió ser horrible,
Debió ser una arteria incontenible
Y apenas es cicatriz que siempre duele.