En horas de insomnio, Miguel de Unamuno

Unamuno nos hace entrar en la temática del insomnio, pero no en el sentido estricto de significado de la palabra, sino en algo que parece atormentarle, que es lo que le provoca el no poder dormir. Y es ese algo lo que desarrolla a lo largo de este soneto.

En el primer cuarteto el poeta quiere marcharse porque, por lo que parece indicar, está intentando entender lo que le pasa hablando durante horas y como él mismo dice, el discurso que está elaborando carece de contenido. Es repetitivo y él mismo se da cuenta de que está vacío de cualquier significado y siempre repite las mismas ideas. Indica además que, en caso de que haya cometido algún tipo de pecado, haya realizado cualquier tipo de conducta negativa, etc., en ese momento es incapaz de encontrar razones de arrepentimiento.

El propio poeta en el segundo cuarteto se deshumaniza asimismo porque no es capaz de encontrar eso que él busca. El miedo comienza apoderarse de él porque tiene la sensación de que jamás podrá salir de esa especie de espiral en la que se ha envuelto y de la que no es capaz de sacar ningún tipo de conclusión. Se siente un preso encarcelado y esto le produce una sensación de abatimiento total, de vacío indescriptible que le hace sentirse más desgraciado.

En el primer terceto de este poema insiste en la idea de su propia deshumanización. Es más, utilizando la imagen de los espejos, es como si el propio autor se viera asimismo reflejado en diferentes personas, en otros “yoes” que no le ayudan en otra cosa más que en la de sentirse más solo y desamparado. Ni siquiera se ve a sí mismo como un posible ermitaño. Se ve a sí mismo como algo ajeno a la religiosidad.

En el segundo terceto ahonda todavía más en el concepto del espejo pensando y asociando su reflejo en el reflejo de otra persona que es todavía más extraña para propio poeta. La deshumanización es tan grande que se da cuenta de que está muerto en vida, de que es incapaz de entender lo que sucede, y la vigilia, el insomnio que tiene, le produce todavía mayor desasosiego, extrañeza y negatividad.

Estamos ante un poema muy negativo en el que el poeta aún no es capaz siquiera de reconocerse asimismo. Está pasando por un proceso catártico, que parte de una soledad y de una cuasi autodestrucción, sin que ésta tenga un resultado que le haga ver una salida, una senda que le haga volver a tomar un camino o transforme su camino vital.


Nota de Susana Marín. Ene. 2014

Poema original: En horas de insomnio

Me voy de aquí, no quiero más oírme;
de mi voz toda voz suéname a eco,
ya falta así de confesor, si peco
se me escapa el poder arrepentirme.

No hallo fuera de mí en que me afirme
nada de humano y me resulto hueco;
si esta cárcel por otra al fin no trueco
en mi vacío acabaré de hundirme.

Oh triste soledad, la del engaño
de creerse en humana compañía
moviéndose entre espejos, ermitaño.

He ido muriendo hasta llegar al día
en que espejo de espejos, soy me extraño
a mí mismo y descubro no vivía.