Digo Vivir, Blas de Otero

La vida es un bien cada vez más escaso y el poeta desea dejar un legado: su creación poética. No sólo quiere escribir y publicar algo, sino que quiere ser recordado, reconocido. También desea tener todo tipo de experiencias antes de que la vida termine y la muerte se lo lleve de la mano.

Es consciente de que vivimos llevando la muerte con nosotros, a nuestro lado. Es por ello que hace un repaso de la vida y descubre textos suyos que considera buenos y otros no tanto. En su nueva etapa vital, quiere que su obra permanezca, que tenga vida aunque el ya no esté, aunque él se muera.

La cercanía de la muerte, en la mayoría de los seres humanos, provoca que deseemos dejar algún tipo de legado a los demás. Tenemos la necesidad de sentir que algo de nosotros queda, bien en forma de recuerdo o en algo tangible, como parece que es lo que desea el protagonista estos versos.

Él, el poeta, siente que está en la etapa final de su vida y quiere que todo lo escrito por él sea lo suficientemente importante como para que quede después de que el ya no esté. Ahora es consciente de la importancia que para él tiene todo lo escrito hasta ese momento. Toda su poesía es reflejo de una vida y desea que permanezca en el recuerdo de los más cercanos y de todos aquellos que le hayan leído.

También es importante destacar como hay muchos poetas, cuando están en una etapa de madurez o cercana a los últimos años de su vida, que utilizan unas imágenes o referencias parecidas en sus poemas. Así, la muerte se ve como algo cercano, algo que no da miedo, pero que se tiene en cuenta y se entiende que va con nosotros desde el mismo momento en que nacemos. Esta certeza, la de que la muerte nos acompaña toda la vida, es la que hace que la transición al final sea mucho más tranquila.

No es que el poeta no desee morir o busque todas las formas posibles de evitar el final, sino que se desea aprovechar mejor esos últimos momentos. Además, la certeza de la muerte también despierta en el ser humano la necesidad de finalizar todo aquello que hemos empezado y hemos dejado para otros momentos.


Nota de Susana Marín. Nov. 2015

Poema original: Digo Vivir

Porque vivir se ha puesto al rojo vivo.
(Siempre la sangre, oh Dios, fue colorada.)
Digo vivir, vivir como si nada
hubiese de quedar de lo que escribo.

Porque escribir es viento fugitivo,
y publicar, columna arrinconada.
Digo vivir, vivir a pulso, airada-
mente morir, citar desde el estribo.

Vuelvo a la vida con mi muerte al hombro,
abominando cuanto he escrito: escombro
del hombre aquel que fui cuando callaba.

Ahora vuelvo a mi ser, torno a mi obra
más inmortal: aquella fiesta brava
del vivir y el morir. Lo demás sobra.