Vieja Raposa, León Felipe

Abajo quedas tú, Inglaterra, 1
vieja raposa avarienta, 2
que tiene parada la Historia de Occidente hace 3
más de tres siglos, 4
y encadenado a Don Quijote. 5
Cuando acabe tu vida 6
y vengas ante la Historia grande 7
donde te aguardo yo, 8
¿qué vas a decir? 9
¿Qué astucia nueva vas a inventar entonces para 10
engañar a Dios? 11
¡Raposa! 12
¡Hija de raposos! 13
Italia es más noble que tú 14
Y Alemania también. 15
En su rapiña y en sus crímenes 16
hay un turbio hálito nietzscheano de heroísmo, en 17
el que no pueden respirar los mercaderes, 18
un gesto impetuoso y confuso de jugárselo todo a 19
la última carta, 20
que no pueden comprender los hombres pragmáticos. 21
Cuando abran sus puertas a los vientos del mundo, 22
cuando las abran de par en par 23
y pase por ellas la justicia 24
y la democracia heroica del hombre, 25
yo pactaré con las dos para echar sobre tu cara 26
de vieja raposa sin dignidad y sin amor, 27
toda la saliva y todo el excremento del mundo. 28
¡Vieja raposa avarienta, 29
has escondido, 30
soterrada en el corral, 31
la llave milagrosa que abre la puerta diamantina 32
de la Historia.... 33
¡No sabes nada! 34
¡No entiendes nada y te metes en todas las casas 35
a cerrar las ventanas 36
y a cegar la luz de las estrellas! 37
¡Y los hombres te ven y te dejan! 38
Te dejan porque creen que se le han acabado los 39
rayos a Júpiter. 40
Pero las estrellas no duermen. 41
Tu imperio es solo una torre artificiosa de 42
ambiciones encadenadas 43
que se las llevará el viento como las cuentas 44
vencidas de un avaro monstruoso. 45
A la larga, la Historia es mía, porque yo soy el 46
Hombre 47
y tú eres sólo un trust de mercaderes. 48
Vieja raposa avarienta, 49
has amontonado tu rapiña detrás de la puerta, 50
y tus hijos ahora no pueden abrirla para que 51
entren 52
los primeros rayos de la aurora del mundo... 53
¡Eres un gran mercader! 54
¡Eres un gran mercader! 55
Sabes llevar muy bien 56
las cuentas de la cocina 57
y piensas que yo no sé contar. 58
¡Sí, sé contar! 59
He contado mis muertos. 60
Los he contado a todos, 61
los he contado uno por uno. 62
Los he contado en Madrid, 63
los he contado en Oviedo, 64
los he contado en Málaga, 65
los he contado en Guernica, 66
los he contado en Bilbao.... 67
Los he contado en todas las trincheras; 68
en los hospitales, 69
en los depósitos de los cementerios, 70
en las cunetas de las carreteras, 71
en los escombros de las casas bombardeadas 72
(resbalando en la sangre, 73
tanteando en las sombras y en las ruinas). 74
Contando muertos este otoño, en el Paseo del 75
Prado, 76
creí una noche que caminaba sobre barro, y eran 77
sesos humanos 78
que llevé por mucho tiempo pegado a las suelas de 79
mis zapatos. 80
Los he contado en las plazas y en los parques. 81
He visto a un niño con la cabeza rota y doblada 82
sobre un velocípedo, 83
en una plaza solitaria, cuando todos habían huido 84
a los refugios. 85
El 18 de noviembre, solo en un sótano de 86
cadáveres, 87
conté trescientos niños muertos. 88
Los he contado en los carros de las ambulancias, 89
en los hoteles, 90
en los tranvías, 91
en el metro, 92
en las mañanas lívidas, en las noches negras sin 93
alumbrado y sin estrellas..... 94
Y en tu conciencia todos ¡Raposa!.... 95
y todos te los he cargado a tu cuenta..... 96
¡Ya ves si sé contar! 97
Eres la vieja portera del mundo de Occidente... 98
Tienes desde hace mucho tiempo las llaves de 99
todos los postigos de Europa, 100
Y puedes dejar entrar y salir por ellos a quien 101
se te antoje. 102
Y ahora por cobardía, 103
Por cobardía y avaricia nada más, 104
Porque quieres guardar tu despensa hasta el 105
último día de la Historia, 106
has dejado meterse en mi solar 107
a los raposos y a los lobos confabulados del 108
mundo 109
para que se sacien en mi sangre 110
y no pidan enseguida la tuya. 111
Pero ya la pedirán, 112
ya la pedirán las estrellas. 113
La Historia es larga, 114
el Hombre eterno, 115
y tu eres sólo la sombra pasajera de la avaricia. 116
Oye, Raposa: 117
Yo soy el grito primero, cárdeno y bermejo de las 118
grandes auroras de Occidente. 119
Ayer sobre mi sangre mañanera, el mundo burgués 120
edificó en América 121
todas sus factorías y mercados. 122
Sobre mis muertos de hoy, el mundo de mañana 123
levantará 124
la Primera casa del Hombre. 125
Y yo volveré, 126
volveré porque aún hay lanzas y hiel sobre la 127
Tierra. 128
Volveré, 129
volveré con mi pecho y con la aurora otra vez. 130

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