A Solas, Ismael Enrique Arciniegas

El poeta se dirige a la amada. La relación ha terminado y sabe que nunca más podrá estar a su lado, ni siquiera como amigo. Esta triste y dolido. No acepta las disculpas de la amada. El sentimiento amoroso ha muerto, se ha marchitado y además no confía ni tiene fe en ella.

La amada lo abandonó y ahora quiere recuperar la relación perdida. El poeta se niega. Junto a él lo tenía todo, desde el punto de vista amoroso, pero escogió dejarle. Ahora ya no queda nada del amor del poeta hacia ella. La amada no tiene nada a lo que aferrarse o quien la escuche.

El abandono de la amada hizo que el poeta cayese en la tristeza y todo su amor e ilusiones se desvanecieron. Él deseó que volviera hasta que entendió que no sería así. También hay una referencia al comienzo de su relación, como un Flashback por el que el podemos ver cómo se enamoró en el instante mismo en que la conoció, en que la vio. Fue un flechazo.

Pero ese momento desaparece y se vuelve rápidamente al momento actual. El poeta ha tenido que renunciar, variar su camino vital debido al dolor por la pérdida. Ha sido un camino doloroso y catártico. El poeta se siente vacío de sentimientos amorosos. Siente soledad y que el amor ha desaparecido de su alma.

También existe una referencia al momento en que ella lo dejó. La relación no estaba bien. Sin embargo, él le pidió que no lo dejara, pero ella se fue igual. Ella lo era todo para él y ahora ya no queda nada. No le va a dar una segunda oportunidad, se niega y no piensa hacerlo jamás.

Se nos presenta el momento en el que ella habla con el poeta para que éste le acepte nuevamente. Casi es como una conversación. Ella lo siga amando igual que antes y cree que aún hay posibilidad de recuperar lo perdido. Sin embargo, el poeta se dirige a la amada como si no tuviéramos delante de nosotros. Para el poeta, los sentimientos que tiene son los de la duda, la desconfianza y la desilusión y no que no cree en ella ni en lo que dice.

El poeta siente que la amada quiere aprovecharse de un momento en el que anímicamente él está mal, para acercarse. Parece que hay dudas del poeta, que el amor que le tenía lucha con los recuerdos del abandono y el dolor sufridos. Sin embargo el poeta sigue firme en rechazarla. Sabe que lo que se ha vivido una vez jamás volverá a sentirse y vivirse nuevamente de la misma forma. El amor que se fue nunca será igual y el poeta no quiere volver a estar con ella. Quiere que se vaya definitivamente.


Nota de Susana Marín. Mar. 2015

Poema original: A Solas

¿Quieres que hablemos?... Está bien... empieza:
Habla a mi corazón como otros días...
¡Pero no!... ¿qué dirías?
¿Qué podrías decir a mi tristeza?
No intentes disculparte... ¡todo es vano!
Ya murieron las rosas en el huerto;
el campo verde lo secó el verano,
y mi fe en ti, como mi amor, ha muerto.

Amor arrepentido,
ave que quieres regresar al nido
al través de la escarcha y las neblinas;
amor que vienes aterido y yerto,
¡donde fuiste feliz... ya todo ha muerto!
¡No vuelvas... Todo lo hallarás en ruinas!

¿A qué has venido? ¿Para qué volviste?
¿Qué buscas?... ¡Nadie habrá de responderte!
Está sola mi alma, y estoy triste,
inmensamente triste hasta la muerte.
Todas las ilusiones que te amaron,
las que quisieron compartir tu suerte,
mucho tiempo en la sombra te esperaron,
y se fueron... ¡cansadas de no verte!

Cuando por vez primera
en mi camino te encontré, reía
en los campos la alegre primavera...
toda esa luz, aromas y armonía.

Hoy... ¡todo cuán distinto! Paso a paso
y solo voy por la desierta vía.
—Nave sin rumbo entre revueltas olas—
pensando en las tristezas del ocaso,
y en las tristezas de las almas solas.

En torno la mirada no columbra
sino aspereza y páramos sombríos;
los nidos en la nieve están vacíos,
y la estrella que amamos ya no alumbra
el azul de tus sueños y los míos.

Partiste para ignota lontananza
cuando empezaba a descender la sombra.
...¿Recuerdas? Te imploraba mi esperanza,
¡pero ya mi esperanza no te nombra!

¡No ha de nombrarte!...¿para qué?... Vacía
está el ara, y la historia yace trunca.
¡Ya para que esperar que irradie el día!
¡Ya para que decirnos: Todavía!
Si una voz grita en nuestras almas: ¡Nunca!

Dices que eres la misma; que en tu pecho
la dulce llama de otros tiempos arde;
que el nido del amor no esta desecho,
que para amarnos otra vez, no es tarde.

¡Te engañas!... ¡No lo creas!... Ya la duda
echó en mi corazón fuertes raíces.
Ya la fe de otros años no me escuda...
Quedó de sueños mi ilusión desnuda,
¡y no puedo creer lo que me dices!

¡No lo puedo creer!... Mi fe burlada,
mi fe en tu amor perdida,
es ansia de una nave destrozada,
¡ancla en el fondo de la mar caída!

Anhelos de un amor, castos risueños,
ya nunca volveréis... Se van... ¡Se esconden!
¿Los llamas?... ¡Es inútil!... No responden...
¡Ya los cubre el sudario de mis sueños!

Hace tiempo se fue la primavera...
¡Llegó el invierno, fúnebre y sombrío!
Ave fue nuestro amor, ave viajera,
¡y las aves se van cuando hace frío!