En el Silencio, Ismael Enrique Arciniegas

Los recuerdos de la casa se han ocultado, como la enredadera cubre las construcciones abandonadas. De la misma forma que la enredadera, el dolor y la desilusión lo cubren todo. La amada ha abandonado al poeta y este se sorprende de lo fácil que ella lo ha olvidado, así como los momentos a su lado, como cuando la música llenaba la estancia del hogar.

Las flores presentes en la casa ya no están, como el amor que se ha ido. Las conversaciones a media luz, susurrando, como hablan los enamorados, se perdieron y el poeta no sabe en qué momento desapareció el amor entre ellos. Todo lo llena la oscuridad, el paso del tiempo. El dolor del corazón, cuando un amor se pierde, lo llena todo.

Estamos ante un poema en el que la pérdida del amor llena todos los versos de este. El poeta no sólo está triste porque su amada no le corresponda, sino por cómo la separación ha sido mucho más fácil para ella que para él. Para él no sólo ha sido una pérdida física, sino también emocional.

El protagonista de estos versos siente que todo lo vivido junto a esta persona va desapareciendo a su alrededor, la tristeza va absorbiendo y va llenando las estancias y la sensación de vacío lo cubre prácticamente todo. A esto hay que añadirle que a nivel emocional el poeta se siente perdido.

Como suele ser habitual en estos poemas, no se nos indica quién es la mujer ni cómo es físicamente. Únicamente se nos da una pincelada muy rápida y escueta de que ya no está en la vida del poeta, girando el poema en los sentimientos de dolor, de frustración, de abandono y de impotencia para superarlo de este.

A todo ello también hay que añadir los matices que vamos obteniendo tras varias lecturas del poema. Así encontramos como van desapareciendo los brillos y colores y van ocupando estos espacios las sombras, la oscuridad, como símbolo de tristeza, de abandono.

A estos matices se añaden otros más útiles. Ejemplo de ello es la enredadera, que es el único elemento natural, vivo que aparece en el poema. Así, las flores que aparecen son un matojo, con lo que entendemos que están secas, que ya no están vivas. Es por ello que, cuando leemos el poema, podemos sentir un espacio opresivo, oscuro, vacío de sentimientos, en el que el poeta, por ahora, prefiere estar.


Nota de Susana Marín.
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Poema original: En el Silencio

Cortina de los pilares 1
es la enredadera verde. 2
¡Cuál se amontonan pesares 3
cuando la ilusión se pierde! 4

¿Ya olvidaste la canción 5
que decía penas hondas? 6
De un violín el grato son 7
se oía bajo las frondas. 8

Suspendida del alar 9
lucía mata de flores. 10
¿Ya olvidaste aquel cantar, 11
cantar de viejos amores? 12

De noche en el corredor 13
te hablaba siempre en voz baja. 14
¡Cómo murió nuestro amor! 15
¡Qué triste la noche baja! 16

Por el patio van las hojas... 17
en sombras está el salón... 18
¡Qué tristes son las congojas 19
de un herido corazón! 20

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