Mientras Tú Existas, Angel González

Para el poeta, la amada lo es todo y ella le llena el corazón en todos los aspectos. A él le gusta todo de ella, incluso su nombre. Para el, siente que el amor entre ellos crece cada día más y, en lo más profundo de su ser, siente que es un amor eterno, algo que los unirá para siempre.

Nuevamente, la temática amorosa es esencial en la poesía. Es algo que se espera en todo poeta, como indicamos en algún poema anteriormente, aunque sea para mal. En este caso vemos como el poeta habla de su amada de una forma maravillosa. Para él ella lo significa todo, desde el punto de vista físico y emocional. No solamente es una relación física, sino también es una compañero de viaje, es la persona con la que apreciar todo lo bello que le rodea, con la que crecer a su lado emocionalmente, etcétera.

Lo importante a destacar en este poema es, a diferencia de otros, la importancia que se le da a que la relación sea de un intercambio mutuo de sentimientos y es lo que intuimos cuando leemos los versos. Lo que está claro es que es el poeta quien se dirige a ella y no al revés, pero notamos que la correspondencia es mutua, sentimos que «el amor está en el aire».

También podemos destacar que, en este tipo de poemas en el que el poeta nos expone sus sentimientos más íntimos de una manera tan directa, hay una cierta similitud desde el punto de vista de extensión de los mismos. Me refiero a que no buscan extenderse demasiado, verso tras verso, hasta hacer un poema que sea únicamente una repetición de la temática una y otra vez.

Lo que suele suceder es que el poeta condensa en muy pocos versos lo que siente y lo hace de una manera tan sencilla y a la vez tan directa, que engancha al lector y hace que nos identifiquemos con el escritor y que sintamos lo que él quiere expresarnos como algo propio. Casi parece que estamos delante de la persona amada, que podemos verla y ser conscientes del por qué se ha enamorado de ella.


Nota de Susana Marín. Mar. 2015

Poema original: Mientras Tú Existas

Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz—cualquiera...
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.