Hermana, hazme Llorar…, Ramon Lopez Velarde

El poeta está triste, desconsolado, pero no encuentra lágrimas que broten de sus ojos. La tristeza se debe a los que ya no están y también a que no podrá estar con su amada. Sufre mal de amores. Sólo puede encontrar consuelo y lágrimas de verdad. En su hermana, con la que se siente amparado y protegido.

Su pesar es más profundo, oscuro y triste que la inmensidad y lo desconocido del mar. Al final del poema, nuevamente, recuerda a la hermana y como ella es la única que le hace sentir bien como para sentirse tranquilo, relajado y, sobre todo, poder derramar las lágrimas que tanto anhela.

A diferencia de otros poemas, en este vemos un nuevo punto de vista del amor poético, en este caso mal de amores. Si bien es cierto que en muchos de ellos la visión es muy individual, en la que casi nunca aparecen terceras personas, haciendo que el dolor del poeta sea mucho más intenso, en este caso vemos que no es así y que es el poeta el que busca a una persona, en este caso su hermana, para poder expresar sus sentimientos a través del llanto.

El vínculo fraternal se nos presenta aquí como muy importante ya que, además de ser un punto de apoyo, es una referencia esencial de lo que siente. Hemos de tener en cuenta que en la mayoría de los poemas esto no es así. La tristeza de la soledad hace que se entre en una espiral más trágica en la que los sentimientos desbordan al poeta y, en muchas ocasiones, pueden ahondar en una situación más depresiva y dolorosa.

Es el vínculo entre el poeta y la hermana lo que hace al protagonista del poema más humano y más cercano al lector, haciendo que este se sienta más cerca del pensamiento poeta en este momento. Se sigue manteniendo una distancia por que el poeta tampoco busca una involucración directa del lector. Busca más una empatía hacia los sentimientos del protagonista del poema, con lo que se mantiene la relación y distancia entre el lector y el protagonista –poeta.


Nota de Susana Marín.
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Poema original: Hermana, hazme Llorar…

Fuensanta: 1
dame todas las lágrimas del mar. 2
Mis ojos están secos y yo sufro 3
unas inmensas ganas de llorar. 4

Yo no sé si estoy triste por el alma 5
de mis fieles difuntos 6
o porque nuestros mustios corazones 7
nunca estarán sobre la tierra juntos. 8

Hazme llorar, hermana, 9
y la piedad cristiana 10
de tu manto inconsútil 11
enjúgueme los llantos con que llore. 12
el tiempo amargo de mi vida inútil. 13

Fuensanta: 14
¿tú conoces el mar? 15
Dicen que es menos grande y menos hondo 16
que el pesar. 17
Yo no sé ni por qué quiero llorar: 18
será tal vez por el pesar que escondo, 19
tal vez por mi infinita sed de amar. 20

Hermana: 21
dame todas las lágrimas del mar... 22

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