Esto es Amor, Gioconda Belli

Uno de los poemas más sinceros y personales escritos por Gioconolla Belli es precisamente este ante el cual nos encontramos. Esto es amor es un grito desesperado a un amor que se desvanece y que, a pesar de lo fuerte y real que en algún momento pasado fue, ya no es más que un recuerdo confuso y un tormento doloroso. Belli confiesa con este extenso poema que su gran consuelo es escribir y observamos en sus versos que fue escrito realmente en un momento en el que su alma se encontraba dolida si no realmente desolada.

Consta de setenta y cinco versos que dividimos en tres partes según el tema. Comienza de manera ordenada analizando aquello que quiere dejar por escrito en sus páginas en blanco. Del verso número uno al verso número trece nos ofrece detalles de cómo era su vida cotidiana en el pasado. Aunque los verbos empleados están conjugados en presente, podemos deducir que habla de algo pasado: se repite la palabra “recuerdo”. Hace referencia a elementos espirituales, como “la sensación de dulzura” (verso 5) o “lo prosaico se vuelve bello” (verso 6), y a elementos físicos como las manos, o el “humo compartido”, refiriéndose a algo que se puede compartir y puede ser respirado y sentido por ambos; y a partir de todos los elementos presentes ya sabemos que se trata de un recuerdo amoroso o de pareja.

La segunda parte comienza en el verso número catorce y abarca hasta el número cuarenta y siete. En esta segunda parte sus sentimientos se apoderan de su cálamo y aparecen ideas y palabras contradictorias cargadas de amor y ganas de odiar. Nuestra escritora desea odiar pero quizás no tanto olvidar. Ella desea cambiar sus sentimientos, invertirlos. Está llorando, recuerda y se aferra a su pasado. Le declara su amor a ese “monstruo apocalíptico” (verso 20) que no sólo era malo sino que la hacía presentir el fin del amor; “la biblia de mis días” (verso 20) pues sólo él marcaba las pautas de su vida, era su guía físico y espiritual. Ahora todo su mundo ha dado la vuelta y recuerda el contacto físico ya inexistente (verso 25). No obstante, Belli reconoce que caería y volvería a sufrir si él se lo pidiera (verso 31).

Entre los versos treinta y cinco y cuarenta vemos claramente que escribir es para ella un desahogo. Y la manera que tiene de expresarlo comparando las curvas del mundo incierto con las de sus caderas nos revela uno de los repetidos detalles femeninos típicos de su poesía.

A partir del verso número 41 el lenguaje y el estilo se tornan ambiguos. Son pensamientos cruzados en medio de dolor.

La tercera y última parte comienza con el verso número cuarenta y ocho. Ella reconoce que no encontrará consuelo viviendo eternamente en sus recuerdos y buscando en lo futuro todo aquello que la lleve a él. Admite que no podría entregar su amor a otra persona de la noche a la mañana; pues ella le había dado todo su universo.

El poema finaliza confirmándose a sí misma que ya no habrá más paraísos; su realidad ha dejado de existir. Y sólo el llanto, los recuerdos y sus poemas la consuelan.

Pero sabemos los que leemos el dolor desde fuera que todo volverá a girar… aunque sea en otro sentido.


Nota de Victoria Jorrat.
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Poema original: Esto es Amor

No recuerdo discursos contra mis débiles brazos, 1
guardando la exacta dimensión de tu cintura; 2
recuerdo la suave, exacta, lúcida transparencia de tus manos, 3
tus palabras en un papel que encuentro por allí, 4
la sensación de dulzura en las mañanas. 5

Lo prosaico se vuelve bello 6
cuando el amor lo toca con sus alas de Fénix, 7
ceniza de mi cigarro que es el humo 8
después de hacer el amor, 9
o el humo compartido, 10
quitado suavemente de la boca sin decir nada, 11
íntimamente conociendo que lo del uno es del otro 12
cuando dos se pertenecen. 13

No te entiendo y quisiera odiarte 14
y quisiera no sentir como ahora 15
el calor de las lágrimas en mis ojos 16
por tanto rato ganado al vacío, 17
al hastío de los días intrascendentes, 18
vueltos inmortales en el eco de tu risa 19
y te amo monstruo apocalíptico de la biblia de mis días 20
y te lloro con ganas de odiar 21
todo lo que alguna vez me hizo sentir 22
flor rara en un paraíso recobrado 23
donde toda felicidad era posible 24
y me dueles en el cuerpo sensible y seco de caricias, 25
abandonado ya meses al sonido de besos 26
y palabras susurradas o risas a la hora del baño. 27

Te añoro con furia de cacto en el desierto 28
y se que no vendrás 29
que nunca vendrás 30
y que si venís seré débil como no debería 31
y me resisto a crecerme en roca, 32
en Tarpeya, 33
en espartana mujer arrojando su amor lisiado para que no viva 34
y te escondo y te cuido en la oscuridad 35
y entre las letras negras de mis escritos 36
volcados como río de lava entre débiles rayas azules de cuaderno 37
que me recuerdan que la línea es recta 38
pero que el mundo es curvo 39
como la pendiente de mis caderas. 40

Te amo y te lo grito estés donde estés, 41
sordo como estás 42
a la única palabra que puede sacarte del infierno 43
que estás labrando como ciego destructor 44
de tu íntima y reprimida ternura que yo conozco 45
y de cuyo conocimiento 46
ya nunca podrás escapar. 47

Y sé que mi sed solo se sacia con tu agua 48
y que nadie podrá darme de beber 49
ni amor, ni sexo, ni rama florida 50
sin que yo le odie por querer parecérsete 51
y no quiero saber nada de otras voces 52
aunque me duela querer ternura 53
y conversación larga y entendida entre dos 54
porque sólo vos tenés el cifrado secreto 55
de la clave de mis palabras 56
y sólo vos pareces tener 57
el sol, la luna, el universo de mis alegrías 58
y por eso quisiera odíarte como no lo logro, 59
como sé que no lo haré 60
porque me hechizaste con tu mochila de hierbas 61
y nostalgias y chispa encendida 62
y largos silencios 63
y me tenés presa de tus manos mercuriales 64
y yo me desato en Venus con tormentas de hojarasca 65
y ramas largas y mojadas como el agua de las cañadas 66
y el ozono de la tierra que siente venir la lluvia 67
y sabe que ya no hay nubes, 68
ni evaporización, 69
ni ríos, 70
que el mundo se secó 71
y que no volverá jamás a llover, 72
ni habrá ya nieve o frío o paraíso 73
donde pájaro alguno pueda romper 74
el silencio del llanto. 75

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