No me arrepiento de nada, Gioconda Belli

Desde la mujer que soy, 1
a veces me da por contemplar 2
aquellas que pude haber sido: 3
las mujeres primorosas, 4
hacendosas, buenas esposas, 5
dechado de virtudes, 6
que deseara mi madre. 7
No sé por qué 8
la vida entera he pasado 9
rebelándome contra ellas. 10
Odio sus amenazas en mi cuerpo. 11
La culpa que sus vidas impecables, 12
por extraño maleficio, me inspiran. 13
Reniego de sus buenos oficios; 14
de los llantos a escondidas del esposo, 15
del pudor de su desnudez 16
bajo la planchada y almidonada ropa interior. 17
Estas mujeres, sin embargo, 18
me miran desde el interior de los espejos, 19
levantan su dedo acusador 20
y, a veces, cedo a sus miradas de reproche 21
y quiero ganarme la aceptación universal, 22
ser la “niña buena”, la “mujer decente” 23
la Gioconda irreprochable. 24
Sacarme diez en conducta 25
con el partido, el estado, las amistades, 26
mi familia, mis hijos y todos los demás seres 27
que abundantes pueblan este mundo nuestro. 28
En esta contradicción inevitable 29
entre lo que debió haber sido y lo que es, 30
he librado numerosas batallas mortales, 31
batallas a mordiscos de ellas contra mí 32
—ellas habitando en mí queriendo ser yo misma— 33
transgrediendo maternos mandamientos, 34
desgarro adolorida y a trompicones 35
a las mujeres internas 36
que, desde la infancia, me retuercen los ojos 37
porque no quepo en el molde perfecto 38
de sus sueños, 39
porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable, 40
que se enamora 41
como alma en pena 42
de causas justas, hombres hermosos, 43
y palabras juguetonas. 44
Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada, 45
e hice el amor sobre escritorios 46
–en horas de oficina– 47
y rompí lazos inviolables 48
y me atreví a gozar 49
el cuerpo sano y sinuoso 50
con que los genes de todos mis ancestros 51
me dotaron. 52
No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones. 53
No me arrepiento de nada, como dijo Edith Piaf. 54
Pero en los pozos oscuros en que me hundo, 55
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos, 56
siento las lágrimas pujando; 57
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo, 58
blandiendo condenas contra mi felicidad. 59
Impertérritas niñas buenas me circundan 60
y danzan sus canciones 61
infantiles contra mí 62
contra esta mujer 63
hecha y derecha, 64
plena. 65
Esta mujer de pechos en pecho 66
y caderas anchas 67
que, por mi madre y contra ella, 68
me gusta ser. 69

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