Esta tarde, Alfonsina Storni

La poeta desea amar a un hombre que la atraiga, que la haga adorarle. Quiere que sea dulce, con experiencia, que haya viajado y que sea culto. Le gustaría que fuera una persona con quien pueda hablar, compartir. Quiere alguien diferente a lo que ha conocido hasta ese momento.

La poeta desea entregarse a él sin esperas. Emocional y físicamente busca el deseo. El gozo de la mujer es absoluto y llega al culmen, al orgasmo, a su lado. Le rodea la belleza del momento y la sensación de vivir un sueño. Pero de la misma forma que llegado ha al culmen, el encuentro con el hombre, la realidad, se impone y el día termina. El amado se va después del encuentro, dejando su recuerdo en la piel de la mujer, en su memoria, un deseo de que hubiera más, pero sabiendo que no ocurrirá. Ese encuentro la ha rejuvenecido y la ha hecho feliz.

En este poema, Alfonsina Storni nos habla de un deseo físico, emocional y sexual de una mujer, pero no para mantener una relación de pareja, sino para tener un instante de placer para luego que cada uno se vaya por su lado. Busca una persona con una serie de características muy concretas. No le vale un hombre cualquiera.

Busca una persona que la llene desde el punto de vista físico y emocional y, al mismo tiempo que la sacie sexualmente. Aunque es complicado, consigue encontrar a esa persona y se entrega a él desde el punto de vista físico. Disfruta del encuentro en todos los aspectos y, cuando se acaba, como ella ha querido, cada uno se va por su lado.

En el fondo le hubiera gustado continuar el encuentro, pero sabe que es un deseo pasajero y que, seguramente, en cuanto cada uno se vaya por su lado, ese deseo desaparecerá. Estamos ante un poema en el que lo femenino tiene el control, tiene el poder, sabe lo que quiere y cómo lo quiere. La poeta se ve no solamente como mujer, sino como persona deseable y deseada. En ningún momento está buscando el beneplácito del lector o el permiso de nadie. Únicamente busca una satisfacción íntima, personal y emocional.


Nota de Susana Marín. Sep. 2015

Poema original: Esta tarde

Ahora quiero amar algo lejano...
Algún hombre divino
Que sea como un ave por lo dulce,
Que haya habido mujeres infinitas
Y sepa de otras tierras, y florezca
La palabra en sus labios, perfumada:
Suerte de selva virgen bajo el viento...

Y quiero amarlo ahora. Está la tarde
Blanda y tranquila como espeso musgo,
Tiembla mi boca y mis dedos finos,
Se deshacen mis trenzas poco a poco.

Siento un vago rumor... Toda la tierra
Está cantando dulcemente... Lejos
Los bosques se han cargado de corolas,
Desbordan los arroyos de sus cauces
Y las aguas se filtran en la tierra
Así como mis ojos en los ojos
Que estoy sonañdo embelesada...

Pero
Ya está bajando el sol de los montes,
Las aves se acurrucan en sus nidos,
La tarde ha de morir y él está lejos...
Lejos como este sol que para nunca
Se marcha y me abandona, con las manos
Hundidas en las trenzas, con la boca
Húmeda y temblorosa, con el alma
Sutilizada, ardida en la esperanza
De este amor infinito que me vuelve
Dulce y hermosa...