Dos palabras, Alfonsina Storni

El amado le ha dicho la mujer que la ama, pero de una manera que es similar a otras veces, pero que siempre es nueva. Entendemos que es “te quiero”. Estas dos palabras hacen que todo se detenga para ella. Fue tan intenso lo que sintió en su interior que se abstrajo de todo lo que le rodeaba.

La poeta, al escucharlas, se siente feliz, llena. Para ella es algo que llena cada poro de su piel y lo embellece y relaja. Escucharlas la ha puesto nerviosa, la ha alterado porque no lo esperaba. Para ella, su deseo sería poder tomar las estrellas como si fueran flores, como expresión del amor que siente en ese momento y hacia él.

Lo que podemos extraer de este poema es que lo importante no es lo material cuando hablamos de amor, lo importante no son los regalos, sino la expresión de lo que sentimos a través de cosas muy sencillas. En este caso, tan sencillas como decir “te quiero”.

Son sólo palabras, pero cuando están expresadas desde lo más profundo del corazón son mucho más fuertes y dicen muchísimo más que cualquier regalo material que podamos ofrecer. No hay nada que expresen tanto amor como el decirlo con todo el sentimiento, con toda nuestra pasión.

Eso es lo que refleja este poema, lo importante de las emociones, la importancia de ser sinceros y decir lo que sentimos más allá de los convencionalismos, de lo que pueda resultar políticamente correcto. Tenemos que decir lo que sentimos cuando nuestro interior nos lo pide, nos lo dice y, sobre todo, a la persona que deseamos comunicárselo.

El amor es algo muy profundo, una comunicación que se establece entre la persona que ama y la que recibe ese amor, de la cual podemos tener una correspondencia o no de ese sentimiento. Lo más importante, lo realmente hermoso es poder expresar aquello que sentimos hacia la persona amada, con la sinceridad de dejarnos el alma en ello, seamos o no correspondidos, pero siempre con el respeto y con la sinceridad de hacerlo con el corazón.


Nota de Susana Marín. Sep. 2015

Poema original: Dos palabras

Esta noche al oído me has dicho dos palabras
Comunes. Dos palabras cansadas
De ser dichas. Palabras
Que de viejas son nuevas.

Dos palabras tan dulces que la luna que andaba
Filtrando entre las ramas
Se detuvo en mi boca. Tan dulces dos palabras
Que una hormiga pasea por mi cuello y no intento
Moverme para echarla.

Tan dulces dos palabras
?Que digo sin quererlo? ¡oh, qué bella, la vida!?
Tan dulces y tan mansas
Que aceites olorosos sobre el cuerpo derraman.

Tan dulces y tan bellas
Que nerviosos, mis dedos,
Se mueven hacia el cielo imitando tijeras.
Oh, mis dedos quisieran
Cortar estrellas.