Cuando Contigo Estoy, Dueña del Alma, Ramon Lopez Velarde

El poeta, entregado y enamorado, quiere conocerlo todo de la amada, entender hasta sus silencios. Quiere ser esa luz que la haga despertar de su tristeza en la oscuridad. El poeta siente que hay algo que no sabe y le gustaría conocer el significado de esa alegría interior que nota pero que no sabe interpretar.

Quiere que ella le hable y le cuenta sus sentimientos. El poeta se da cuenta de que la amada aún siente algo por otra persona, un amor del pasado y eso lo apena y entristece. Desea y anhela que ella lo olvide y deje atrás ese pasado que tiene presente y que impide que su relación evolucione y que el amor no sea correspondido completamente.

Estamos ante una temática ligeramente diferente desde el punto de vista amoroso. Aquí no hay un rechazo por parte de la amada hacia el hombre y el hombre no rechaza completamente a la amada. El problema está en el pasado de ella, en concreto una persona con la que tuvo relaciones y que sigue estando presente en sus pensamientos.

Esta situación crea al poeta un sentimiento de dudas respecto a que la relación que tiene con una persona que quiere sea lo más adecuado. Por un lado hay un sentimiento hacia la amada y, por otro lado, ese pasado crea una barrera entre los dos, creando una situación extraña, un conflicto que de no arreglarse determinará en una separación de ambos.

Cuando acabamos de leer el poema nos damos cuenta de que los sentimientos del poeta son sinceros y que este quiere que la mujer que ama se sincere de con él y así encontrar un vínculo entre los dos que los acerque más y que les ayude a arreglar una situación que, como podemos leer en los últimos versos, evoluciona negativamente.

Como suele suceder en muchos poemas, estamos ante un final abierto en el que el lector se queda con las ganas de saber qué es lo que ocurre entre los dos. Personalmente, creo que no es un final feliz, aunque cada lector tendrá una opinión diferente y unos sentimientos que le harán inclinarse hacia un lado u otro.


Nota de Susana Marín.
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Poema original: Cuando Contigo Estoy, Dueña del Alma

Cuando contemplo a veces 1
que plegando los labios enmudeces, 2
mi adoración pretende en su locura 3
bajar hasta tu alma a paso lento 4
y sorprender, en su mansión oscura, 5
como nota de luz tu pensamiento. 6

Cuando me miran, oh mujer, tus ojos 7
luminosos cual sol de primavera, 8
por oír anhelante 9
las pulsaciones de tus nervios flojos 10
y el rumor de tu pecho palpitante, 11
en mi pasión quisiera 12
el misterioso oído de los magos 13
que en las nocturnas sombras escondidos 14
escuchan, a la orilla de los lagos, 15
hasta sus más recónditos murmullos, 16
de las ramas los débiles crujidos 17
y la reventazón de los capullos. 18

Y al sospechar que los recuerdos llenas 19
de otro amor ya pasado con la historia, 20
me muerden el espíritu los celos 21
y quieren mis anhelos 22
extender con la sombra de mis penas 23
la noche del olvido en tu memoria. 24

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