Ciudad del Paraíso, Vicente Aleixandre

Las ciudades son unos lugares que son recordados habitualmente en la poesía de muchos escritores. Bien sea por el lugar de nacimiento o por la influencia que éstos han tenido en el poeta, son lugares especiales y esenciales que nos aporta mucha información acerca de los pensamientos y sentimientos y, además, a nivel espacial, nos ayudan a conocer en muchas ocasiones aspectos sociales y locales de la época de muy diversa índole.

En este caso, Málaga es para el poeta como un castillo frente al mar, mar que lucha por conquistarlo, por arrebatarlo de la tierra y engullirlo con sus olas. Es la ciudad de la infancia del poeta, llena de recuerdos alegres. El poeta rememora sus estrechas calles y los colores de las flores de patios y balcones. Para él es como las islas de los cuentos.

También fue su ciudad de adolescencia y descubrimiento del amor, a través de una mujer mayor que él. La belleza de esta localidad no parece terrenal, casi es algo irreal, onírico, idealizado. El recuerdo de sus calles y de ese amor de juventud está presente. La ciudad es una imagen casi celestial donde se juntan la pobreza, la inocencia, la belleza y el amor.

Cuando acabamos de leer el poema, podemos comprobar cómo la idea principal que comentábamos al principio está presente en estos versos. Núcleo de la infancia, el inicio de la trayectoria del poeta, del camino vital en la que los recuerdos de la localidad, de sus amores, colores y paisajes, han quedado grabados a fuego en la mente del poeta. Todo ello sirve de inspiración para su creación literaria y, en concreto, para este poema.

La fuerza que tienen para los escritores las ciudades, pueblos y diferentes espacios es muy importante porque nos aporta una información no sólo desde el punto de vista histórico y social, sino que nos adentra en sus calles, en sus colores y en sus paisajes de una forma completamente diferente. De esta manera hay una complicidad entre el lector y el poeta para conseguir una conexión y que podamos sentir como nuestras esas imágenes que plasma en sus versos.


Nota de Susana Marín. Nov. 2014

Poema original: Ciudad del Paraíso

A mi ciudad de Málaga

Siempre te ven mis ojos, ciudad de mis días marinos.
Colgada del imponente monte, apenas detenida
en tu vertical caída a las ondas azules,
pareces reinar bajo el cielo, sobre las aguas,
intermedia en los aires, como si una mano dichosa
te hubiera retenido, un momento de gloria, antes de hundirte para siempre en las olas amantes.

Pero tú duras, nunca desciendes, y el mar suspira
o brama por ti, ciudad de mis días alegres,
ciudad madre y blanquísima donde viví y recuerdo,
angélica ciudad que, más alta que el mar, presides sus espumas.

Calles apenas, leves, musicales. Jardines
donde flores tropicales elevan sus juveniles palmas gruesas.
Palmas de luz que sobre las cabezas, aladas,
mecen el brillo de la brisa y suspenden
por un instante labios celestiales que cruzan
con destino a las islas remotísimas, mágicas,
que allá en el azul índigo, libertadas, navegan.

Allí también viví, allí, ciudad graciosa, ciudad honda.
Allí, donde los jóvenes resbalan sobre la piedra amable,
y donde las rutilantes paredes besan siempre
a quienes siempre cruzan, hervidores, en brillos.

Allí fui conducido por una mano materna.
Acaso de una reja florida una guitarra triste
cantaba la súbita canción suspendida en el tiempo;
quieta la noche, más quieto el amante,
bajo la luna eterna que instantánea transcurre.

Un soplo de eternidad pudo destruirte,
ciudad prodigiosa, momento que en la mente de un Dios emergiste.
Los hombres por un sueño vivieron, no vivieron,
eternamente fúlgidos como un soplo divino.

Jardines, flores. Mar alentando como un brazo que anhela
a la ciudad voladora entre monte y abismo,
blanca en los aires, con calidad de pájaro suspenso
que nunca arriba. ¡Oh ciudad no en la tierra!

Por aquella mano materna fui llevado ligero
por tus calles inerávidas. Pie desnudo en el día.
Píe desnudo en la noche. Luna grande. Sol puro.
Allí el cielo eras tú, ciudad que en él morabas.
Ciudad que en él volabas con tus alas abiertas.