Se Querían, Vicente Aleixandre

Dos amantes, dos personas se quieren. El poeta nos muestra en sus versos cómo se insinúan estos a oscuras, a la sombra de la poca luz que entra por la ventana. Todo es deseo, pasión, amor. Ambos se complementan y, a la vez, son diferentes. Se buscan con el cuerpo y se buscan con sus labios.

El poeta nos muestra la imagen de sus cuerpos arqueados durante el sexo, con nada de luz y toda la pasión y el gusto por sentirse. Estaban enamorados y nada les importaba más que ellos dos, juntos, solos, sin importarles el tiempo o el silencio de la noche. Su sexo, cómo lo vivían, es como el movimiento de las olas: rítmico, suave, fuerte. Sus cuerpos, su piel, son el mar, las olas.

Se aman y se corresponden. Para ellos su amor, su intimidad, es de ellos, es su momento de soledad en la que sus cuerpos hablan. Vuelve a reiterarse el amor que se tiene, el que viven y el que desean. Todo lo que les rodea, todo lo que conocen y a quien conocen, toda su realidad, lo saben y lo siente así, se quieren.

Este es un poema que contiene una temática muy sexual y muy sensual que algunos poetas tratan en algunos de sus textos. Lo destacable de este, a diferencia de otros, es como se le da mucha importancia al movimiento que se establece entre los dos amantes. Hablamos de sexo entre dos personas y como lectores nos sumergimos en una especie de danza entre dos amantes que se funden en uno solo.

A través de las imágenes que se utilizan relacionadas con el mar, las olas, notamos esa sensación de movimiento y nos despierta los sentidos, ya sea el tacto, la vista e incluso el olfato, porque podemos sentir el olor sudor, incluso la salitre, que nos recuerda no solamente a la piel, sino también el mar del que habla el poeta.

Cuando acabamos de leer el poema, sí sentimos esa pasión, ese deseo entre dos personas y al mismo tiempo tenemos un sentimiento de tranquilidad, de sensualidad y, sobre todo, somos capaces de experimentar algunas de las sensaciones que ocurren en el poema. En este caso, el amor, por encima del sexo que pueda haber explícito en estos versos, es la esencia de los mismos.


Nota de Susana Marín. Abr. 2015

Poema original: Se Querían

Se querían.
Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura,
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.

Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancólicamente,
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.

Se querían de noche, cuando los perros hondos
laten bajo la tierra y los valles se estiran
como lomos arcaicos que se sienten repasados:
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.

Se querían de amor entre la madrugada,
entre las duras piedras cerradas de la noche,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente solo.

Se querían de día, playa que va creciendo,
ondas que por los pies acarician los muslos,
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando...
Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.

Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,
mar altísimo y joven, intimidad extensa,
soledad de lo vivo, horizontes remotos
ligados como cuerpos en soledad cantando.

Amando. Se querían como la luna lúcida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música.

Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios,
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,
mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,
metal, música, labio, silencio, vegetal,
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.