Canción de mi Pena Dormida, Julia de Burgos

A diferencia de otros poemas, sobre todo masculinos, en los que la temática del amor se centra en la pérdida del amor o la amante del poeta, dejando desolado a este hasta que aparece un nuevo amor en su vida, en este caso estamos ante una temática diferente. Nos habla de la separación entre dos personas cuya trayectoria vital se ha separado y es esa misma trayectoria la que los ha vuelto a unir, pero de una manera más fuerte, más madura y con la misma intensidad, ansiedad y deseo que el primer momento.

La poeta esta triste y hay sentimientos en su interior que ahondan en ese dolor. Sin embargo este no es como otras veces ya que ella se siente más fuerte. Sí quiere ahondar en ese dolor la pena, pero la protagonista de nuestro poema no lo refleja y no dejará que le haga sentir infeliz. Un amor, alguien que estuvo en su vida, fue fuente de inspiración para los poemas de la poeta, no de felicidad, y le enseñó a superar la melancolía.

Ella lo quería, aunque a veces su actitud no era la mejor. Parece que dejaron la relación y que la vida, la trayectoria vital de ambos, los ha vuelto a unir. El deseo de ella y de él, de ambos, hizo el resto. Su recuerdo, a través de los poemas que inspiró, la emocionan, aumentando sus sentimientos hacia la persona, hacia el amante.

Lo destacable de este poema es que esa persona, que ha sido fruto inspirador de la obra de la poeta, nunca ha dejado de estar presente en la vida de esta, ya que su recuerdo hace que se mantengan esos sentimientos y esa necesidad de cercanía de quien ya no está. La vuelta a la vida de la poeta de este hombre, da la sensación de que es algo predestinado, que tenía que ocurrir, pero en un momento diferente, que es en el que parece que nos encontramos. El amor es un sentimiento muy fuerte y que, cuando es sincero y verdadero, es muy difícil de olvidar, de destruir.


Nota de Susana Marín. Oct. 2014

Poema original: Canción de mi Pena Dormida

Con los ojos cerrados
amplia de voces íntimas
me detengo en el siglo de mi pena dormida.
La contemplo en su sueño...
Duerme su noche triste
despegada del suelo donde arranca mi vida.
Ya no turba la mansa carrera de mi alma
ni me sube hasta el rostro el dolor de pupilas.

Encerrada en su forma,
ya no proyecta el filo sensible de sus dedos
tumbándome alegrías,
en la armonía perfecta de mi canción erguida.
Ya no me parte el tiempo...

Duerme su noche triste
desde que tú te anclaste en la luz de mis rimas.
Recuerdo que las horas se rodaban en blanco
sobre mi pena viva,
cuando corría tu sombra por entre extrañas sombras,
adueñado de risas.

Mi emoción esperaba....
Pero tuve momentos de locura suicida.
Un agitado viento de esperanza
parece que me anuncia tu regreso.
Entre el fuego de luna que me invade
alejando crepúsculos te siento.
Estás aquí. Conmigo.
Por mi sueño.

¡A dormir se van ahora mis lágrimas
por donde tú cruzaste entre mi verso!