Armonía de la Palabra y el Instinto, Julia de Burgos

El amor entra en la vida de la poeta como sólo la naturaleza sabe hacerlo: salvaje, apasionado y haciendo despertar todo el sentimiento sin avisar, como un volcán. Ella fue cautivada por su mirada, su forma de hablar y, sobre todo, el deseo de ella para entregarse a él por completo. Y todo fue pensado y, a la vez natural.

Las experiencias íntimas con el amante fueron algo que nunca había sentido antes y le hicieron liberarse como mujer. El amor es expresado con el deseo y la palabra. Él la ha marcado y nadie más le ha hecho sentir igual. Para ella él lo fue todo y es algo que no esperaba. Ella, a su lado fue la mujer, la persona que siempre quiso ser.

Su entrega fue en cuerpo y alma y fue importante en su inspiración literaria. Cada poema escrito a su lado, cada pétalo de esa flor, fue fruto de ese amor y deseo mutuos. Cuando acabamos de leer estos versos, nos queda claro la importancia que tiene lo masculino y lo femenino, en lo que a relaciones íntimas se refieren, en la inspiración y creatividad que los poetas.

En este caso volvemos a incidir en la temática de una relación personal con un amante pero, a diferencia de otros, este ha sido realmente importante para la poeta. Por un lado le ha ayudado al despertar en el sexo y, al mismo tiempo ha sido savia nueva de la que extraer inspiración, emoción, sentimientos…, que plasmar en versos.

Obviamente la relación ha finalizado ya que habla de él el pasado, pero la marca y la huella que dejan en su piel y en su literatura ha sido lo suficientemente importante como para tenerlo presente en este poema. Esto es algo también muy común en la poesía, tanto de autores masculinos como femeninos.

La importancia de la relación con otra persona como fuente de inspiración, como renovación interior y vital, marca la trayectoria vital de muchos de ellos y, en muchos casos, hace que la cambien por completo, transformando al mismo su interior y exterior, haciendo que vean todo lo que le rodea y todo lo que sienten de manera completamente diferente.


Nota de Susana Marín. Oct. 2014

Poema original: Armonía de la Palabra y el Instinto

Todo fue maravilla de armonías
en el gesto inicial que se nos daba
entre impulsos celestes y telúricos
desde el fondo de amor de nuestras almas.

Hasta el aire espigóse en levedades
cuando caí rendida en tu mirada;
y una palabra, aún virgen en mi vida,
me golpeó el corazón, y se hizo llama
en el río de emoción que recibía,
y en la flor de ilusión que te entregaba.

Un connubio de nuevas sensaciones
elevaron en luz mi madrugada.
Suaves olas me alzaron la conciencia
hasta la playa azul de tu mañana,
y la carne fue haciéndose silueta
a la vista de mi alma libertada.

Como un grito integral, suave y profundo
estalló de mis labios la palabra;
Nunca tuvo mi boca mas sonrisas,
ni hubo nunca más vuelo en mi garganta!

En mi suave palabra, enternecida,
me hice toda en tu vida y en tu alma;
y fui grito impensado atravesando
las paredes del tiempo que me ataba;
y fui brote espontáneo del instante;
y fui estrella en tus brazos derramada.

Me di toda, y fundiéndome por siempre
en la armonía sensual que tu me dabas;
y la rosa emotiva que se abría
en el tallo verbal de mi palabra,
uno a uno fue dándote sus pétalos,
mientras nuestros instintos se besaban.