Alba de mi Silencio, Julia de Burgos

Estamos ante un poema en el que la infancia, personalizado en un niño de muy corta edad, casi recién nacido, es el tema principal. La poeta está completamente atrapada por su mirada y todo lo que le transmite y todos los sentimientos que aparecen ante ella, son los que inspiran los versos de este texto.

Así, la poeta calla ante la mirada de su pequeña, quien escucha con inocencia, con el deseo de saber. La poeta no desea separarse de la pequeña y a su lado también se siente niña. Hay una conexión muy fuerte. La poeta tiene un recuerdo infantil de ella misma intentando atrapar pájaros del cielo con sus brazos.

Como podemos observar, hay una conciencia del paso del tiempo y de que ella, como madre, ha de ser ese apoyo, ese calor que cuida la vida de la flor, el pequeño ser que tiene entre sus brazos. Todo lo que la rodea conoce sus sentimientos. La poeta está feliz y el amor que siente la llena por completo.

El momento del día, el alba, es el momento más intenso, lleno de amor y, a la vez, más angustioso. La pequeña y ella, la poeta, es consciente del paso del tiempo. De esta manera, entendemos que hay un miedo no solamente a la vejez de esta, sino también de que a la pequeña criatura le pueda pasar algo. Está duda se va despejando cada mañana que el bebé despierta y está está risueña y atenta a lo que la madre hace o dice.

Estamos ante un poema en el que no solamente la infancia es la temática, sino que el amor de madre está presente en cada uno de los versos, en cada una de las imágenes que nos aporta y en las angustias, en los miedos, en las alegrías y en las dudas que pueda tener la poeta. Es por ello que, cuando los adentramos nuevamente en lo femenino, encontramos una riqueza temática, léxica y sobre todo emocional, que hace que nuestra atención cambie de manera significativa y nos sintamos casi presentes en el poema, en la estancia, que casi vivamos en primera persona esos sentimientos.


Nota de Susana Marín. Oct. 2014

Poema original: Alba de mi Silencio

En ti me he silenciado...
El corazón del mundo
está en tus ojos, que se vuelan
mirándome.

No quiero levantarme de tu frente fecunda
en donde acuesto el sueño de seguirme en tu alma.

Casi me siento niña de amor que llega hasta los pájaros.
Me voy muriendo en mis años de angustia
para quedar en ti
como corola recién en brote al sol...

No hay una sola brisa que no sepa mi sombra
ni camino que no alargue mi canción hasta el cielo.

¡Canción silenciada de plenitud!
En ti me he silenciado...

La hora más sencilla para amarte es ésta
en que voy por la vida dolida del alba.