Viva La Cordillera De Los Andes, Nicanor Parra

En este poema lo que vemos es una constante alabanza a ese lugar, la cordillera de los Andes, espacio que adora, que ama el poeta. En la segunda estrofa vuelve a ver una expresión del amor que siente el poeta. Prefiere este a la parte que está más cercana al mar. Hace tiempo que no se atrevía a decirlo, pero pasado este, lo expresa con todo el sentimiento de que es capaz.

No importa lo que piensen los demás e insiste en ese amor incondicional a esa cordillera por si no se ha entendido. El poeta dice lo que siente sin importarle que su voz se quiebre. Cree que esto es importante, esencial para no parecer loco, para decir lo importante que es para él ese lugar. Para el poeta, no es importante la persona que lo expresa. Todo queda en un segundo plano porque lo que realmente hay que destacar, para el poeta, es la cordillera de los Andes. Aunque parezca loco, sabe perfectamente lo que siente y para él lo más hermoso es este lugar.

Cuando acabamos de leer este poema, nos queda una sensación un poco extraña porque, además del exceso de sentimiento por parte del poeta, sentimos que el texto se hace demasiado largo. Es una reiteración, estrofa sobre estrofa, del amor desmedido del poeta hacia la cordillera de los Andes.

Intenta una y otra vez hacer entender al lector que él, como autor o como persona está en un segundo plano y lo que realmente es esencial es destacar las virtudes y maravillas de ese lugar en concreto. Sin embargo, a medida que iniciamos la lectura del poema, antes de llegar a la mitad del mismo, tenemos la necesidad de apurar y acabaron lectura porque no aporta ningún tipo de información adicional, además de los sentimientos, que nos haga pensar que el poema tendría que ser tan extenso.

Lo que sí hay que destacar es el profundo afecto del poeta hacia esa zona. Para el la más espectacular, la más maravillosa y, sobre todo, algo que está dentro de su alma, su corazón. Está claro que es un poema de exaltación, sin embargo, como hemos dicho anteriormente, es demasiado largo y, hasta cierto punto, vacío de contenido y no se corresponde la extensión del mismo con la temática o la intención del poeta.


Nota de Susana Marín. Mar. 2015

Poema original: Viva La Cordillera De Los Andes

Tengo unas ganas locas de gritar
Viva la Cordillera de los Andes
Muera la Cordillera de la Costa.
La razón ni siquiera la sospecho

Pero no puedo más:
¡Viva la Cordillera de los Andes!
¡Muera la Cordillera de la Costa!

Hace cuarenta años
Que quería romper el horizonte,
Ir más allá de mis propias narices,
Pero no me atrevía.
Ahora no señores
Se terminaron las contemplaciones:
¡Viva la Cordillera de los Andes!
¡Muera la Cordillera de la Costa!

¿Oyeron lo que dije?
¡Se terminaron las contemplaciones!
¡Viva la Cordillera de los Andes!
¡Muera la Cordillera de la Costa!

Claro que no respondo
Si se me cortan las cuerdas vocales
(En un caso como éste
Es bastante probable que se corten)
Bueno, si se me cortan
Quiere decir que no tengo remedio
Que se perdió la última esperanza.

Yo soy un mercader
Indiferente a las puestas de sol
Un profesor de pantalones verdes
Que se deshace en gotas de rocío
Un pequeño burgués es lo que soy
¡Qué me importan a mí los arreboles!
Sin embargo me subo a los balcones
Para gritar a todo lo que doy
¡Viva la Cordillera de los Andes!
¡¡Muera la Cordillera de la Costa!!

Perdonadme si pierdo la razón
En el jardín de la naturaleza
Pero debo gritar hasta morir
¡¡Viva la Cordillera de los Andes!!
¡¡¡Muera la Cordillera de la Costa!!!