Último Brindis, Nicanor Parra

Para el ser humano, el pasado, el presente y el futuro es lo único en lo que se puede apoyar de manera esencial. Ahí entran los recuerdos, lo que se dice y lo que se desea. Sin embargo, el pasado no se puede cambiar, sólo podemos recordarlo. El poeta se pregunta si el presente y el futuro son entonces lo que podemos elegir.

Para el poeta, el presente es un continuo que se transforma en pasado inmediatamente. El ser humano, paso a paso, es pasado. El futuro es algo que jamás alcanzaremos, porque nuestro presente se vuelve pasado inmediatamente. El poeta brinda por el futuro, que nunca llegará, pero lo deseamos y es lo que nos hace que soñemos y que sigamos adelante.

En este breve poema encontramos una serie de conceptos que hacen pensar muchísimo al lector. Cuando se habla del pasado, del presente y del futuro, intentamos definirlos de una manera muy concreta, cuando en realidad esto es imposible. A la conclusión que llegamos, cuando acabamos de leerlo varias veces, es que uno de los deseos del ser humano más importantes es el tener la capacidad de conocer su futuro aunque esto no sea posible.

Tanto el presente como el pasado son dos conceptos que están muy intercomunicados. El presente es un momento que se vuelve pasado rápidamente y el pasado es algo que no se puede volver a revivir. Sin embargo, el pensar en lo que podría pasar en un futuro es lo que nos hace soñar, hacer todo lo que está en nuestras manos para perseguir ese sueño de que algo mejor está por llegar.

Pero el concepto de futuro no tiene por qué ser el de los años venideros. Es el mero hecho de sentir qué ocurrirá dentro de unas horas, al día siguiente, etcétera. Cuando acabamos de leer el poema la sensación que nos queda es lo relativo que es el tiempo, lo rápido que pasa y cómo no somos realmente conscientes de cómo este nos afecta en todos los aspectos, ya sea emocionales, personales, sociales, etcétera. Nuestro presente se nutre de recuerdos que constantemente estamos produciendo y que van quedando en nuestro pasado y el futuro se nutre de los deseos que tenemos y que todavía no se han producido, pero que deseamos que ocurran.


Nota de Susana Marín. Mar. 2015

Poema original: Último Brindis

Lo queramos o no
Sólo tenemos tres alternativas:
El ayer, el presente y el mañana.

Y ni siquiera tres
Porque como dice el filósofo
El ayer es ayer
Nos pertenece sólo en el recuerdo:
A la rosa que ya se deshojó
No se le puede sacar otro pétalo.

Las cartas por jugar
Son solamente dos:
El presente y el día de mañana.

Y ni siquiera dos
Porque es un hecho bien establecido
Que el presente no existe
Sino en la medida en que se hace pasado
Y ya pasó...,
como la juventud.

En resumidas cuentas
Sólo nos va quedando el mañana:
Yo levanto mi copa
Por ese día que no llega nunca
Pero que es lo único
De lo que realmente disponemos.