Sitio de Amor, Jaime Sabines

El poeta está con una mujer, viven juntos, pero la relación está acabada. No se hablan, no se miran. El amor ya es algo del pasado y sin embargo él la ama aún, pero parece que no es correspondido. Decide no volver a decirle que la quiere para no sufrir. El poeta se ha dado cuenta de todo lo que ha pasado y esto le ha enseñado algo que desconocía.

El amor y el dolor crecieron en su relación. Parece que, según el protagonista del poema, las causas del fin de la relación tienen que ver con la actitud de la amada. Parece que no quería tener un hijo con él. Ella no le escucha. Todo se reduce a gestos o gritos. Cuanto más tiempo pasa, todo los separa más. Todo da pie al dolor, el sufrimiento. Aun así, aunque es consciente de lo que ocurre entre ambos, desea que todo cambie.

Estamos ante un poema en el que podemos entrever varias temáticas. La primera de ellas es la del final del amor en una relación. Todo se reduce a convivir bajo un mismo techo sin que haya ningún tipo de interacción entre los que viven en la casa. Sin embargo, el mayor dolor es saber que el amor entre ambos no es correspondido. Él la quiere y ella ya no.

Por otro lado la maternidad es otro de los temas del poema y es fuente del sufrimiento del poeta y una causa importante para el fin de la relación. Ella no quiere ser madre y el desea tener un hijo. Esto los ha distanciado seguramente porque es un hecho esencial para que la separación entre ambos sea irreconciliable.

Finalmente, tenemos un tercer tema que es el amor no correspondido. Él la ama y desea estar a su lado. Ella no le corresponde y esto es algo que observamos a lo largo de todo el poema. No hay un vínculo entre ambos y cuanto más insiste él en querer acercarse a ella, más se aleja de él. Con lo que la sensación de soledad y sufrimiento bajo el mismo techo es mayor y más traumático para el final de la relación.


Nota de Susana Marín. Nov. 2015

Poema original: Sitio de Amor

Sitio de amor, lugar en que he vivido
de lejos, tú, ignorada,
amada que he callado, mirada que no he visto,
mentira que me dije y no he creído:
en esta hora en que los dos, sin ambos,
a llanto y odio y muerte nos quisimos,
estoy, no sé si estoy, ¡si yo estuviera!,
queriéndote, llorándome, perdido.

(Esta es la última vez que yo te quiero.
En serio te lo digo.)

Cosas que no conozco, que no he aprendido,
contigo, ahora, aquí, las he aprendido.

En ti creció mi corazón.
En ti mi angustia se hizo.
Amada, lugar en que descanso,
silencio en que me aflijo.

( Cuando miro tus ojos
pienso en un hijo. )

Hay horas, horas, horas, en que estás tan ausente
que todo te lo digo.

Tu corazón a flor de piel, tus manos,
tu sonrisa perdida alrededor de un grito,
ese tu corazón de nuevo, tan pobre, tan sencillo,
y ese tu andar buscándome por donde yo no he ido:

todo eso que tu haces y no haces a veces
es como para estarse peleando contigo.

Niña de los espantos, mi corazón caído,
ya ves, amada, niña, que cosas digo.