Prevención para la Vida y para la Muerte, Francisco de Quevedo

En su camino vital, el poeta es consciente de que no puede añorar o gozar de aquello que no tiene. Por eso, si no tenemos algo, no sufriremos en la vida si se pierde. Por otra parte, el poeta está tranquilo consigo mismo. Su felicidad o miedo no se debe a las cosas materiales, se debe a la propia vida. Tampoco tiene miedo a la muerte.

No desea lo material. Para él es más importante cultivar el espíritu, el alma. La muerte se puede llevar todo lo demás. No se fía de las promesas y desea morir cuando haya terminado su camino vital, cuando sea mayor. Pero de la misma forma que la vida le ha dado tiempo, ella, la propia vida, es la que decide cuándo ha de pararlo.

En este poema, en este soneto, vemos tres temas fundamentales que el poeta desarrolla de una manera breve. Por un lado nos invita a desprendernos de aquello que no se necesite, de lo superfluo, de lo material, porque al no tenerlo no lo desearemos y, al mismo tiempo, no sentiremos su falta, porque nos sentiremos mejor con nosotros mismos y más libres.

Por otro lado, también nos habla de la muerte, del paso del tiempo y de cómo nuestro camino vital corre paralelo a la llegada, antes o después, de esta. Por eso nos invita a cultivar el espíritu, a ser mejores personas y buscar nuestra felicidad y tranquilidad, buscarnos a nosotros mismos para vivir de verdad.

También por otro lado nos aconseja no guiarnos de lo que nos digan. Hemos de ser conscientes de que estamos en esta vida durante un breve espacio de tiempo, un momento. Por eso es mejor aprovechar nuestra vida viviendo cada día como si fuera el último porque, seguramente, esto hará que, aunque el paso del tiempo podamos sentirlo como más rápido, habremos vivido mucho más tiempo y nuestro camino vital será mucho más largo. Aun así, el poeta no tiene miedo a la muerte y es consciente de que en cualquier momento esta puede cogernos de la mano para que pongamos punto y final a nuestra vida.


Nota de Paulo Altamirano.
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Poema original: Prevención para la Vida y para la Muerte

Si no temo perder lo que poseo, 1
ni deseo tener lo que no gozo, 2
poco de la Fortuna en mí el destrozo 3
valdrá, cuando me elija actor o reo. 4

Ya su familia reformó el deseo; 5
no palidez al susto, o risa al gozo 6
le debe de mi edad el postrer trozo, 7
ni anhelar a la Parca su rodeo. 8

Sólo ya el no querer es lo que quiero; 9
prendas de la alma son las prendas mías; 10
cobre el puesto la muerte, y el dinero. 11

A las promesas miro como a espías; 12
morir al paso de la edad espero: 13
pues me trujeron, llévenme los días. 14

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