Poesía, Xavier Villaurrutia

En este poema estamos ante una temática que también trabajan muchos poetas. La creación poética o literaria. En la mayoría de los casos se nos habla de la importancia de la poesía en la vida del poeta, en como aparece la inspiración y la necesidad de plasmar por escrito los frutos de la misma.

En este caso vamos un poco más allá y el poeta nos hace ver que en la poesía es él mismo, es la plasmación de todo lo que piensa y siente por escrito. La acción de escribir implica una abstracción total del poeta en un momento y espacios concretos. Es un viaje dentro de sí mismo en el que se vacía, pone sobre la mesa su propio interior, su propio yo y lo muestra a los demás a través de los poemas que va escribiendo.

Es la forma de expresar lo que siente interiormente y es como una conversación consigo mismo, sincera y tranquila. Sólo con la poesía sale su inspiración, las palabras. Al escribir siente que puede desahogarse, vaciarse. La poesía lo inspira y brota como un caudal que su mano casi no puede seguir, haciendo que le cueste mucho escribir.

Para el poeta, la poesía es una prolongación de sí mismo y se ve reflejado lo que escribe en el papel. Sin embargo, la inspiración se va si algo lo distrae, alejándose del espacio y el momento en el que está. Sin ella se siente vacío, sin argumentos, desnudo y observado. La poesía no solamente es escribir palabras, sino que es una prolongación de su propio ser.

El poeta se muestra como es a través de lo que escribe. Se desnuda ante nosotros y se vuelve vulnerable a todo lo que podamos decir o comentar acerca de lo que nos ofrece. No es solamente una acumulación de palabras que, ordenadamente, conforman un poema, sino que es su propia vida expuesta a los lectores de forma literaria, poética. Es por ello que cuando acabamos de leer el poema, nos sentimos partícipes del mismo y conectamos con lo que el poeta quiere transmitirnos. Sentimos sus miedos e incertidumbres y entendemos cómo su inspiración es parte de su propio yo.


Nota de Susana Marín. Dic. 2014

Poema original: Poesía

Eres la compañía con quien hablo
de pronto, a solas.
te forman las palabras
que salen del silencio
y del tanque de sueño en que me ahogo
libre hasta despertar.
Tu mano metálica
endurece la prisa de mi mano
y conduce la pluma
que traza en el papel su litoral.
Tu voz, hoz de eco
es el rebote de mi voz en el muro,
y en tu piel de espejo
me estoy mirando mirarme por mil Argos,
por mí largos segundos.
Pero el menor ruido te ahuyenta
y te veo salir
por la puerta del libro
o por el atlas del techo,
por el tablero del piso,
o la página del espejo,
y me dejas
sin más pulso ni voz y sin más cara,
sin máscara como un hombre desnudo
en medio de una calle de miradas.