Nocturno en que nada se Oye, Xavier Villaurrutia

Los cambios, lo que representan y lo que afectan de manera directa e indirecta al poeta es el tema principal de esta poesía. Como cualquier persona, todos evolucionamos a medida que vamos creciendo. Sin embargo en este caso el poeta, al ser consciente de que su entorno, su manera de ver lo que le rodea y que él mismo están cambiando, se siente completamente perdido, aturdido y parece que no es capaz de asumir ese proceso.

Es por ello que la sensación de angustia no se produce en un ambiente cerrado, sino en un espacio abierto que le genera mayor opresión. Esto se debe a que es un espacio que no puede controlar, a diferencia de una habitación o una casa u otro espacio. Es el propio poeta el que tiene que encontrar ese camino, tomar esas decisiones y enfrentarse a todo lo nuevo que le va a aparecer a partir de ese momento.

Todo está en silencio y todo lo que lo rodea, además de aumentar la sensación de silencio, tiene un tono de tragedia. Está en en la calle, con lo que las paredes desaparecen y sin embargo la sensación de cerrazón y claustrofobia siguen presentes. El poeta ha salido casi como un alma en pena de la casa.

La música, esa escala, acrecienta la sensación de angustia y tragedia. No se reconoce o no reconoce nadie. Todo le es extraño, sin sentido y ajeno a él. Ante un espejo, ante sí mismo, hay una transformación interior, un cambio evolutivo. Maduración que duele y quema, que implica también crecimiento y conocimiento, rompimiento con lo pasado.

El poeta está en un momento en que desconoce lo que hacer y todo le es extraño. Tiene miedo a lo desconocido y se siente titubeante, perdido y sin casi nada a lo que asirse. Todo lo que tenía acerca ha desaparecido. Duda de si lo que le ocurre es sueño o la muerte que se acerca.

En cualquiera de los dos casos nada puede hacer, como ocurre en muchos poemas de muchos poetas, hay un final abierto en el que desconocemos que es lo que puede ocurrir. Este tipo de finales suelen ser habituales para que el lector sea parte esencial del poema y cada uno construya un final, un nuevo poema que recoja el pensamiento del poeta.


Nota de Susana Marín. Dic. 2014

Poema original: Nocturno en que nada se Oye

En medio de un silencio desierto como la calle antes del crimen
sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte
en esta soledad sin paredes
al tiempo que huyeron los ángulos
en la tumba del lecho dejo mi estatua sin sangre
para salir en un momento tan lento
en un interminable descenso
sin brazos que tender
sin dedos para alcanzar la escala que cae de un piano invisible
sin más que una mirada y una voz
que no recuerdan haber salido de ojos y labios
¿qué son labios? ¿qué son miradas que son labios?
Y mi voz ya no es mía
dentro del agua que no moja
dentro del aire de vidrio
dentro del fuego lívido que corta como el grito
Y en el juego angustioso de un espejo frente a otro
cae mi voz
y mi voz que madura
y mi voz quemadura
y mi bosque madura
y mi voz quema dura
como el hielo de vidrio
como el grito de hielo
aquí en el caracol de la oreja
el latido de un mar en el que no sé nada
en el que no se nada
porque he dejado pies y brazos en la orilla
siento caer fuera de mí la red de mis nervios
mas huye todo como el pez que se da cuenta
hasta ciento en el pulso de mis sienes
muda telegrafía a la que nadie responde
porque el sueño y la muerte nada tienen ya que decirse.