Poema de Amorosa Raíz, Alí Chumacero

El poeta nos presenta un poema en el que el amor entre dos personas es algo que ya está predeterminado. Nacieron para estar juntos. No importa la brisa del mar, la noche y su belleza nocturna y estrellada. No importa que todo ello enmarcara sus cuerpos enamorados. El tiempo y la luz tampoco importa y mucho menos si es algo inerte o vivo.

Incluso Dios, la religión, sus poemas y el tiempo que lleva entre nosotros es esencial. Lo relevante por encima de la naturaleza, el cielo, los animales e insectos, es que ambos, ella y él, su amor, estaba predeterminado a existir, era algo que tenía que ocurrir sin que nadie pudiera evitarlo.

Este es un hermoso poema en el que se exalta el amor. Se nos habla de un amor que está más allá de la vida y de la muerte, más allá del tiempo y en el que lo que menos importa es lo superficial que los pueda rodear, como puede ser la naturaleza, otras personas, etcétera. Lo único importante es que estas dos personas, en cuanto se conocieron, supieron que tenían que estar juntas y así lo han hecho.

Este amor está por encima incluso de Dios. Es algo humano, algo físico y algo emocional. Todo lo que no es su relación, sus sentimientos, carece de importancia. Es algo que tenía que pasar en un momento u otro. La belleza de este poema está en que en muy pocos versos, el poeta es capaz de hacernos sentir esa fuerza que el amor tiene en ocasiones.

Cuando leemos el poema queremos y deseamos poder vivir esa sensación única de encontrar a la persona que nos corresponda, que sea con nosotros una. El poeta nos hace sentir esto y, junto con él, nos dejamos arrastrar por una infinidad de sensaciones por las que afirmamos y reafirmamos que la relación entre estas dos personas es real, es única y nos convencemos de que es algo que no podía no ocurrir. Cuando terminamos de leer este texto, sentimos que algo en nuestro interior se revuelven, sentimos una energía vital que desea salir, sentimos que el amor es algo vivo.


Nota de Susana Marín. May. 2015

Poema original: Poema de Amorosa Raíz

Antes que el viento fuera mar volcado,
que la noche se unciera su vestido de luto
y que estrellas y luna fincaran sobre el cielo
la albura de sus cuerpos.

Antes que luz, que sombra y que montaña
miraran levantarse las almas de sus cúspides;
primero que algo fuera flotando bajo el aire;
tiempo antes que el principio.

Cuando aún no nacía la esperanza
ni vagaban los ángeles en su firme blancura;
cuando el agua no estaba ni en la ciencia de Dios;
antes, antes, muy antes.

Cuando aún no había flores en las sendas
porque las sendas no eran ni las flores estaban;
cuando azul no era el cielo ni rojas las hormigas,
ya éramos tú y yo.