Pincel Divino, Venturosa Mano, Gutierre de Cetina

El poeta reconoce la belleza de la creación divina, como si fuera un pintor, y de cómo lo hecho por Dios esta creado desde el amor y no desde la vanagloria. El matiz, la parte más esencial es el ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, pero que no es el, aunque a veces lo queramos creer. El poeta le pregunta a Dios qué sintió al crear el mundo.

El poeta también se dirige a Dios para preguntarle si cuando él creó el mundo sintió lo que el propio poeta, cuando fue consciente de la belleza de lo que él había realizado. Para éste, el mundo es una paleta de colores, un cuadro de infinitos colores que representan no solamente la creación, sino también el amor de Dios hacia el ser humano.

El poeta es consciente de la belleza de todo lo que le rodea. Todo tiene que ver con Dios porque todo esto parte de él. Somos fruto de su poder infinito, como infinita es la belleza que ha creado. Al mismo tiempo, somos conscientes de lo insignificantes que somos ante tal omnipotencia.

Dios ha sabido plasmar en un cuadro, en la tierra, la belleza de la naturaleza, ha creado al ser humano a su imagen y semejanza, nos ha dado la vida y nos ofrece un mundo maravilloso en el que poder vivir y nos da la libertad, el libre albedrío para hacer con nuestra vida lo que deseemos.

Para el poeta el amor de Dios es lo más importante y él está enamorado de Dios por su omnipotencia y omnipresencia, porque el amor es lo que le ha movido a la creación, a que nuestra existencia fuera posible. Es por ello que el poeta se pregunta si el propio Dios sentirá ese amor que el siente que brota en su interior.

Es un poema de amor divino, es un poema de la exaltación del poder de Dios y del amor de este hacia el ser humano y a todo lo creado. El poeta siente ese amor y lo expresa a través de la poesía, algo que han utilizado otros poetas a lo largo de la literatura, tanto actuales como de épocas anteriores.


Nota de Susana Marín. May. 2015

Poema original: Pincel Divino, Venturosa Mano

Pincel divino, venturosa mano,
perfecta habilidad única y rara;
concepto altivo do la envidia avara
si te piensa enmendar, presume en vano.

Delicado matiz que el ser humano
nos muestra cual el cielo lo mostrara;
beldad cuya beldad se ve tan clara
que al ojo engaña el arte soberano.

Artífice ingenioso, ¿qué sentiste
cuando tan cuerdamente contemplabas
el subjeto que muestran tus colores?

Dime, si como yo la vi, la viste,
el pincel y la tabla en que pintabas,
y tú, ¿cómo no ardéis, cual yo, de amores?