Mi Padre, Juan de Dios Peza

El poeta adora a su padre, al que le da atribuciones de monarca por virtuoso y honrado. Él es una persona con pocos recursos pero con personalidad, recto y que le ha transmitido el orgullo ser quien es. Los años y un camino vital difícil han marcado al padre en su interior y físicamente, dejando marca en un hombre que aparenta más edad de la que tiene.

El padre ha conocido muchos momentos malos y por eso, en los buenos, teme que algo terrible ocurra, aunque no tiene miedo a enfrentarse a eso. Esconde sus sentimientos mientras se ocupa de sacar adelante a su familia, a sus hijos. El padre le dice que la bondad es el camino a seguir, pero es algo que te puede hacerte débil, por lo que se debe guardar únicamente para quien lo merezca.

El padre también le dice que ha de ser fuerte de ánimo y alejarse del mal y los vicios, que te acercan a una muerte pronta. Hay que saber vivir con poco y ser dadivoso cuando se tiene. Lo importante es la honradez. De la misma forma que somos libres, también debemos pensar antes de actuar y, sobre todo, no dejar de ser quien es uno. Reflexionar sobre uno mismo y sobre lo que hacemos nos hace mejores personas.

Estos consejos son parte importante de la vida del poeta. El padre tiene la conciencia tranquila por su honradez vital. Aunque pobre, ha sido una gran persona y esto inspiró la vida de quien escribe estos versos y siente que le ha hecho mejor persona. Al final del poema, el poeta sólo desea que el poema que escribe sea digno de su padre y de la memoria de este.

Los valores personales son algo importante para quien escribe estos versos y todavía lo son más porque se los trasmitía quien fue no solamente su progenitor, fue un maestro sin formación y sin estudios, que solamente se pudo ocupar de sacar adelante, con su esfuerzo y trabajo, a los suyos, pero que siempre tuvo claro que la decencia, la honradez y la bondad es lo que nos hace merecedores de todo lo bueno que nos suceda.


Nota de Susana Marín. Nov. 2014

Poema original: Mi Padre

Yo tengo en el hogar un soberano
único a quien venera el alma mía;
es su corona de cabello cano,
la honra es su ley y la virtud su guía.

En lentas horas de miseria y duelo,
lleno de firme y varonil constancia,
guarda la fe con que me habló del cielo
en las horas primeras de mi infancia.

La amarga proscripción y la tristeza
en su alma abrieron incurable herida;
es un anciano, y lleva en su cabeza
el polvo del camino de la vida.

Ve del mundo las fieras tempestades,
de la suerte las horas desgraciadas,
y pasa, como Cristo el Tiberíades,
de pie sobre las horas encrespadas.

Seca su llanto, calla sus dolores,
y sólo en el deber sus ojos fijos,
recoge espinas y derrama flores
sobre la senda que trazó a sus hijos.

Me ha dicho: «A quien es bueno, la amargura
jamás en llanto sus mejillas moja:
en el mundo la flor de la ventura
al más ligero soplo se deshoja.

»Haz el bien sin temer el sacrificio,
el hombre ha de luchar sereno y fuerte,
y halla quien odia la maldad y el vicio
un tálamo de rosas en la muerte.

»Si eres pobre, confórmate y sé bueno;
si eres rico, protege al desgraciado,
y lo mismo en tu hogar que en el ajeno
guarda tu honor para vivir honrado.

»Ama la libertad, libre es el hombre
y su juez más severo es la conciencia;
tanto como tu honor guarda tu nombre,
pues mi nombre y mi honor forman tu herencia.»

Este código augusto, en mi alma pudo,
desde que lo escuché quedar grabado;
en todas las tormentas fue mi escudo,
de todas las borrascas me ha salvado.

Mi padre tiene en su mirar sereno
reflejo fiel de su conciencia honrada;
¡Cuánto consejo cariñoso y bueno
sorprendo en el fulgor de su mirada!

La nobleza del alma es su nobleza,
la gloria del deber forma su gloria;
es pobre, pero encierra su pobreza
la página más grande de su historia.

Siendo el culto de mi alma su cariño,
la suerte quiso que al honrar su nombre,
fuera el amor que me inspiró de niño
la más sagrada inspiración del hombre.

Quisiera el cielo que el canto que me inspira
siempre sus ojos con amor lo vean,
y de todos los versos de mi lira
estos dignos de su nombre sean.