Es Olvido, Nicanor Parra

En este poema vamos a leer como los sentimientos de dos personas pueden ser completamente diferentes respecto a una relación. Por un lado el amoroso de la mujer hacia el hombre y por el otro lado, la relación de amistad que siente el poeta con respecto a la mujer con la que se relaciona, a la que se refiere como amiga, aunque no sepamos su nombre porque el poeta no se acuerda o porque el poeta no quiere acordarse.

El poeta recuerda una mujer, no su nombre. Aun así, se dirige a ella como María, aunque podría utilizar cualquier otro nombre, y se le describe directamente como provinciana. Su aspecto parece débil y enfermizo. Él conoce la noticia de que esta joven ha muerto, lo que le entristece y, aunque es fuerte, le hace llorar por la pérdida.

Quien le da la noticia, le indica que sus últimas palabras fueron el nombre del poeta y que estaba enamorada de él. Esto le sorprende ya que el la miraba como una amiga y la trató con la cortesía que debía en ese aspecto. El poeta nos dice cómo y dónde la conoció y cómo, desde el comienzo, la vio como una persona cercana pero no su pareja. A esto se le añade que el poeta no se acuerda de su nombre y la nombra como hemos indicado anteriormente.

Si bien es cierto que hubo un beso entre ambos, no hubo continuidad y este hecho es considerado por el poeta como al puntual, entre amigos. Sin embargo, observamos que el poeta disfrutaba con su presencia y la tranquilidad que le transmitía la mujer. También es importante que la risa de la mujer era algo que le influyó en todos los aspectos.

Para el poeta era una amiga, alguien con quien disfrutaba y a la que le gustaba cuidar. Se da cuenta de que todo aquello hizo que esta se enamorada de él, aunque ella jamás se lo dijo. Para el poeta, el mundo en que vivimos es algo irreal y nada es lo que creemos. La muerte es lo únicamente real, sincero.

Finalmente, en el poema hay un recuerdo de la mujer en un día de primavera, lo que le hace sentir cercana a la muerte. Es en este momento de su camino de vital cuando el poeta ha olvidado aquella mujer, algo a lo que le ha ayudado el tiempo. Para él, este hecho es algo que le hace sentir tristeza.


Nota de Susana Marín. Abr. 2015

Poema original: Es Olvido

Juro que no recuerdo ni su nombre,
Mas moriré llamándola María,
No por simple capricho de poeta:
Por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
Ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
Supe de la su muerte inmerecida,
Nueva que me causó tal desengaño
Que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
Por la gente que trajo la noticia
Debo creer, sin vacilar un punto,
Que murió con mi nombre en las pupilas,
Hecho que me sorprende, porque nunca
Fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
Relaciones de estricta cortesía,
Nada más que palabras y palabras
Y una que otra mención de golondrinas.
La conocí en mi pueblo (de mi pueblo
Sólo queda un puñado de cenizas),
Pero jamás vi en ella otro destino
Que el de una joven triste y pensativa.
Tanto fue así que hasta llegué a tratarla
Con el celeste nombre de María,
Circunstancia que prueba claramente
La exactitud central de mi doctrina.
Puede ser que una vez la haya besado,
¡Quién es el que no besa a sus amigas!
Pero tened presente que lo hice
Sin darme cuenta bien de lo que hacía.
No negaré, eso sí, que me gustaba
Su inmaterial y vaga compañía
Que era como el espíritu sereno
Que a las flores domésticas anima.
Yo no puedo ocultar de ningún modo
La importancia que tuvo su sonrisa
Ni desvirtuar el favorable influjo
Que hasta en las mismas piedras ejercía.
Agreguemos, aun, que de la noche
Fueron sus ojos fuente fidedigna.
Mas, a pesar de todo, es necesario
Que comprendan que yo no la quería
Sino con ese vago sentimiento
Con que a un pariente enfermo se designa.
Sin embargo sucede, sin embargo,
Lo que a esta fecha aún me maravilla,
Ese inaudito y singular ejemplo
De morir con mi nombre en las pupilas,
Ella, múltiple rosa inmaculada,
Ella que era una lámpara legítima.
Tiene razón, mucha razón, la gente
Que se pasa quejando noche y día
De que el mundo traidor en que vivimos
Vale menos que rueda detenida:
Mucho más honorable es una tumba,
Vale más una hoja enmohecida,
Nada es verdad, aquí nada perdura,
Ni el color del cristal con que se mira.
Hoy es un día azul de primavera,
Creo que moriré de poesía,
De esa famosa joven melancólica
No recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
Como una paloma fugitiva:
La olvidé sin quererlo, lentamente,
Como todas las cosas de la vida.